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Marta Fernández siempre tendió una mano y hoy es ella quien nos necesita

En su paso por SUR + En Vivo, la entrevista abrió una puerta a una historia atravesada por la entrega comunitaria, la memoria del barrio y la barranca.

Hay personas que construyen una parte silenciosa de la ciudad sin que esa tarea aparezca todos los días en primer plano. Lo hacen golpeando puertas, insistiendo en oficinas, escuchando reclamos, poniendo el cuerpo cuando falta una vereda, una gestión, una respuesta. Durante una entrevista en SUR + En Vivo con Leticia Pieretti, esa forma de estar para los demás que siempre caracterizó a Marta Fernández, apareció condensada en una vida barrial que lleva más de tres décadas de compromiso y que ahora enfrenta un pedido difícil: recibir ayuda.

La conversación no empezó por la urgencia, sino por la historia. Leticia recuperó una nota de Diario El Sur publicada en 1999, casi como una postal de otro tiempo, donde ya se hablaba del trabajo comunitario en barrio Colón Sur. Allí aparecía una frase que hoy conserva una potencia intacta: las mujeres habían puesto la mano de obra para construir una vereda pública. No había máquinas ni discursos grandilocuentes, había palas, decisión y vecinas ocupando un lugar que muchas veces les era negado.

“Lo hicimos nosotros”, recordó Marta al mirar hacia aquellos años en los que organizarse también implicaba desafiar costumbres. “Antes había más colaboración”, dijo, sin nostalgia vacía, sino con la lucidez de quien conoce el territorio desde adentro. Su relato hiló reclamos actuales, obras pendientes y escenas de una ciudad que creció, cambió y todavía conserva deudas con quienes viven en la zona de la barranca.

La suya no es una trayectoria pensada desde el escritorio. Es una historia hecha de viajes a Buenos Aires y Santa Fe, de papeles, trámites y discusiones familiares por ausencias necesarias. Una de sus grandes gestiones fue la regularización de escrituras para los vecinos. “Las conseguimos gratis. No pagó nadie”, contó con el orgullo del deber cumplido porque detrás de esa frase hay horas perdidas en pasillos administrativos y un esfuerzo que no siempre recibió agradecimiento, pero que cambió la vida de muchas familias.

Por eso, el momento más sensible de la entrevista tuvo otro espesor. Después de tantos años de acompañar a otros, Marta habló de su hija Paola Aguilar y de una situación de salud compleja que obliga a pedir colaboración económica. Desde mayo, atraviesa operaciones, internaciones y nuevas complicaciones. “Le implantaron otra válvula, le descubrieron que volvía a tener un tumor en el cerebelo, se lo extirparon”, relató, antes de explicar que en los últimos días una bacteria derivó en una meningitis bilateral y en un coma inducido.

La voz, hasta entonces firme en la memoria de las gestiones, se quebró frente a la imagen de una hija internada, entubada, rodeada de cables. “No pensé que pudiese llegarme a pasar esto”, dijo. En esa frase se concentró la intemperie de cualquier madre ante el dolor de un hijo, pero también la dignidad de quien pide sin dramatizar de más, agradeciendo incluso en medio del miedo. “Yo agradezco porque la gente colaboró y está colaborando”, expresó.

La colecta solidaria busca cubrir gastos médicos vinculados a la atención de Paola. Quienes puedan colaborar, con cualquier aporte, pueden transferir al alias Marta.fernandez.52 o comunicarse al 3364599454. En pantalla, Leticia Pieretti remarcó que no se trata solo de acompañar desde la fe, el deseo o la palabra, sino también de aliviar una carga concreta en un momento límite. “Entre todos hacemos mucho”, señaló durante la emisión.

La historia deja una pregunta sencilla y profunda: qué comunidad somos cuando alguien que dedicó buena parte de su vida a resolver problemas ajenos necesita que otros se acerquen. Tal vez la respuesta esté en entender que nadie sostiene solo una lucha tan grande, y que acompañar a Marta en este momento también es reconocer una trayectoria hecha de presencia, de insistencia y de entrega. Después de tantos años de dar, hoy merece recibir un poco de todo eso que sembró.

 

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