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No todas las pastillas se pueden partir: cómo tomar correctamente los medicamentos

La presentación de un medicamento determina cómo se libera y actúa su principio activo.

Comprimidos, cápsulas, líquidos, masticables, dispersables y sublinguales son algunas de las formas farmacéuticas: distintas maneras de presentar un principio activo para lograr una adecuada dosificación, acción y conservación.

Dentro de los comprimidos existen diferentes variedades. Los de disolución rápida son los más comunes y algunos pueden fraccionarse, aunque una ranura no garantiza que ambas partes contengan exactamente la misma dosis.

Otros poseen recubrimientos que los protegen de la luz, el oxígeno, la humedad o sabores desagradables. También están los gastroresistentes, que no deben disolverse en el estómago porque pueden irritar la mucosa, porque el ácido puede afectar al principio activo o porque necesitan liberarse en el intestino.

Los de liberación sostenida, prolongada o modificada están diseñados para liberar el medicamento progresivamente. Por eso no deben partirse ni triturarse.

 

No modificar la medicación

Cuando una persona tiene dificultades para tragar una pastilla, es habitual pensar en partirla, molerla o disolverla. Al respecto la farmacéutica Alba Sosa advirtió que estas prácticas pueden modificar el efecto del medicamento. Al triturar un comprimido de liberación prolongada, por ejemplo, toda la dosis puede quedar disponible de inmediato.

Lo mismo sucede con las cápsulas. Algunas contienen microgránulos recubiertos y pueden abrirse según su formulación; otras contienen polvo y no deben manipularse. Las cápsulas blandas tampoco deben pincharse.

Existen alternativas como comprimidos masticables, dispersables —que se disuelven en agua—, orodispersables —que se disuelven en la boca— y sublinguales, pero no todos los principios activos pueden presentarse de estas maneras.

“Hay que preguntarle al farmacéutico o al médico”, remarcó Sosa, porque puede ser necesario cambiar la presentación, la dosis o el medicamento.

 

Agua, horarios y alimentos

La forma de ingerir un medicamento también puede modificar su efecto. La recomendación general es tomarlo con agua, ya que es un líquido neutro. Sosa advirtió que no deben tomarse con alcohol y señaló especialmente los jugos, en particular el de pomelo, que puede interferir en el metabolismo de algunos medicamentos.

También hay tratamientos que deben tomarse con alimentos y otros en ayunas. El hierro, por ejemplo, no debe ingerirse junto con leche o café porque dificultan su absorción. Algunos antibióticos requieren tomarse con el estómago vacío y respetar el tiempo indicado antes de comer.

La levotiroxina debe tomarse y esperar al menos una hora antes del desayuno. Si se consume fibra, puede ser necesario esperar aún más.

 

Conservarlos también es parte del tratamiento

Los medicamentos deben mantenerse en su envase original, protegidos de la luz, la humedad y las altas temperaturas. Por eso, el baño no es un lugar adecuado para guardarlos.

No todos necesitan refrigeración. Algunos medicamentos específicos requieren temperaturas más bajas, mientras que determinadas vacunas deben mantenerse entre 2 y 8 grados y nunca congelarse.

El blíster también cumple una función. Los transparentes protegen principalmente de la humedad y el oxígeno, mientras que los oscuros o metalizados también protegen de la luz. En estos últimos casos, no conviene retirar los comprimidos hasta el momento de consumirlos.

 

El acompañamiento profesional

Respetar la forma de administración, los horarios, las dosis y las condiciones de conservación puede ser determinante para que un tratamiento funcione. Una persona puede tomar su medicación diariamente y no obtener el resultado esperado si la ingiere junto con un alimento que interfiere o fuera del horario indicado.

“Esos pequeños detalles llevan al éxito del tratamiento”, sostuvo Sosa, quien destacó el rol del farmacéutico en el acompañamiento de los pacientes.

Por eso, ante cualquier duda, especialmente si una pastilla resulta difícil de tragar, la recomendación es consultar antes de partirla, triturarla o abrir una cápsula. El prospecto brinda información fundamental y actualmente incorpora un código QR con contenidos complementarios. La farmacia también es un espacio de asesoramiento.

 

En el caso de los antibióticos, es indispensable respetar dosis, horarios y duración indicados para contribuir a evitar la resistencia bacteriana.

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