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"Destruyen la industria y después le pasan la factura al municipio"

El intendente Jorge Berti salió a la cancha con datos y convicción: fábricas al 40% de su capacidad, desempleo en alza y una advertencia política sin eufemismos sobre quiénes ganan con este modelo.

La realidad no admite relatos. En Villa Constitución y la región, las fábricas trabajan al 40% de su capacidad, la desocupación sube y la economía se enfría día a día. Frente a ese cuadro, el intendente Jorge Berti eligió hablar sin rodeos: nombró responsables, desmontó argumentos y puso sobre la mesa una pregunta que incomoda: “¿En serio no hay otra idea? ¿O simplemente no quieren decir quiénes ganan con este modelo?”.

En ese contexto de deterioro sostenido, Berti apuntó directamente contra quienes proponen bajar impuestos municipales como solución a la crisis productiva. "Aún con estos datos devastadores, hay quienes repiten —como si fuera una verdad revelada— la única idea que parecen tener: bajar impuestos locales y listos", disparó el Intendente, y fue más lejos: "Es una simplificación peligrosa, cuando no lisa y llanamente demagogia".

El argumento del mandatario es concreto y va al hueso: reducir tasas municipales en un contexto de caída de la actividad no genera empleo, no reactiva una línea de producción, no pone en marcha nada. Solo desfinancia al Estado local y, con él, la obra pública, los servicios y el movimiento económico que sostiene el trabajo de miles de familias.

Pero Berti fue más lejos aún. Señaló lo que, según él, casi no se dice: mientras cae la actividad y se pierden empleos, crece silenciosamente la demanda de asistencia social que recae sobre los municipios. Más familias que necesitan ayuda para comer, más presión sobre la salud pública, más carga sobre áreas sociales que ya trabajan al límite. "Mientras algunos proponen quitarle recursos al municipio, la realidad le exige exactamente lo contrario", sintetizó.

 

“Miran para otro lado”

El Intendente también cargó contra la negación deliberada de lo que está ocurriendo. "Miran para otro lado mientras las fábricas paran, mientras se pierden puestos de trabajo, mientras el consumo se desploma. Y se pretende hacer creer que todo se soluciona con un ajuste en una tasa municipal", señaló con firmeza. Una película que, advirtió, ya vimos: recesión para "ordenar" la economía, inflación que no cede, desempleo que crece, salarios que pierden poder adquisitivo y un entramado productivo que se desmorona. "No es nuevo. Ya pasó. Y terminó mal."

“En Villa Constitución, nuestras pymes no son prebendarias, ni privilegiadas, por el contrario, hacen un esfuerzo sostenido cada para mantenerse en pie. Como también los hace los comercios para levantar sus persianas y volverlas a levantarlas al otro día sin tener que haber despedido gente, a pesar de la baja sistemática del consumo y la producción”, puntualizó.

 

“Precariedad organizada”

En la calle, mientras tanto, la realidad es otra. Personas empujadas a una supuesta "cultura emprendedora" que, en muchos casos, no es más que supervivencia. Servicios informales que se multiplican, competencia entre quienes apenas sostienen a sus familias. Para Berti, eso no es desarrollo: es precariedad organizada.

Y al final de esa cadena, siempre aparece el municipio. Cuando el mercado expulsa, es el Estado local el que contiene. Cuando cierra una fábrica, no la reemplaza un emprendimiento. Cuando se destruye la industria, lo que crece no es la libertad: es la exclusión.

"Y después, inevitablemente, le piden al municipio que se haga cargo de lo que otros rompieron", cerró Berti. Una frase que no es solo diagnóstico, sino un señalamiento a los responsables de este modelo destructor.

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