
“Hacemos más que muchos con presupuesto y sin cobrar un peso”
El presidente vecinal repasó logros comunitarios y criticó la falta de respuestas del Concejo y áreas del Municipio.
Diego Fernández lleva siete años al frente de la Vecinal del Barrio 25 de Mayo. Y lo dice con orgullo: “Hoy el barrio cambió, se tomó conciencia”. Esa transformación no fue mágica, sino fruto de un trabajo constante, sin descanso y —como él remarca— sin cobrar un peso.
Fernández no solo se preocupa por su barrio, sino que va más allá. “Voy caminando o en auto por la ciudad y si veo dos o tres luces quemadas, también hago el reclamo. No se trata solo de 25 de Mayo, es la ciudad en la que vivimos”.
En el barrio hay ocho botellones, dos ecocentros y dos corazones para recolectar tapitas plásticas, distribuidos estratégicamente para facilitar el reciclaje. “El vecino no tiene que caminar mucho, están cerca. Yo recalco el tema de la limpieza y el reciclado”, destaca.
Lo recolectado no genera ganancias para la Vecinal. “No vendemos nada. Ayudamos a una cooperativa que vive del plástico, cartón y vidrio. La idea es mantener el barrio limpio y ordenado, y a la vez colaborar con quienes viven de esto”.
La comunicación con los vecinos es constante. WhatsApp es el canal clave. “Si hay una pérdida de agua, el vecino me avisa. Yo hago el seguimiento. El contacto directo agiliza todo”, cuenta Fernández, quien también colabora con la recolección de residuos pesados, coordinando con los vecinos para optimizar la logística.
Gestión y reclamos postergados
Muchas de las mejoras barriales salieron directamente de su bolsillo: nomencladores de madera, botellones, carteles iluminados con el nombre del barrio. “El Municipio no siempre te pide eso, pero si querés algo bien hecho, lo tenés que hacer vos”.
Una de las obras más importantes fue la instalación de 23 columnas de iluminación en calle Tucumán, con materiales gestionados por Fernández ante la empresa Tenaris. “Ellos me dieron los caños, armamos las columnas y el Municipio colocó las luces LED”.
“El Concejo pone palos en la rueda”
Fernández se muestra molesto con la falta de acompañamiento político a proyectos necesarios para la seguridad de los vecinos. Uno de ellos es la construcción de una vereda y un guardarraíl en calle 14 de Febrero, bordeando la Plaza de la Curva, una zona muy transitada por niños y familias del barrio Raviolo que asisten a la escuela del 25 de Mayo.
“Cuando llueve, la gente camina por la calle, al borde de la ruta. Es peligrosísimo. Presentamos el proyecto al Concejo, incluye veredas y el guardarraíl. No es caro, pero lo rechazaron sin justificativo. Algunos levantan la mano sin saber qué votan”.
Fernández insiste en que la plaza es competencia del Estado local, no provincial. “Dicen que la ruta es de la provincia, pero el guardarraíl sería para proteger la plaza. Siempre encuentran una excusa. Se cae un nomenclador y preguntan por la chapa. ¡Estoy esperando desde el año pasado!”.
Autogestión ante la indiferencia
Cansado de la falta de respuestas, Fernández no descarta medidas más visibles. “Le cortaré la ruta, colgaré un pasacalle. No es la manera, pero si no nos escuchan, ¿qué otra opción hay?”.
El trabajo de los vecinalistas, insiste, es ad honorem. “Perdemos tiempo con nuestras familias, ponemos autos, nafta, tiempo. Somos empleados municipales sin sueldo. Y encima algunos se burlan”.
Trabajo en equipo... cuando se puede
Pese a las críticas, Fernández valora el compromiso de algunos sectores del Municipio. “Hay direcciones que responden muy bien, que tienen puesta la camiseta. Otras no. Yo tengo los pies sobre la tierra, sé que hay 58 barrios y que algunos están peor. Pero si un vecino hace un reclamo justo, debería haber una respuesta”.
La clave, afirma, es no quedarse de brazos cruzados. “En este barrio se trabaja 24/7. Como dice el Intendente: un barrio limpio y ordenado no se mantiene solo. Hay conciencia. Hoy los vecinos se organizan, cuidan el frente de su casa, respetan los horarios del recolector”.
Fernández aclara que no busca protagonismo ni privilegios. “No me gusta hablar de mí, pero hoy veo que en algunos lugares se están burlando. Como habrá otro barrio con sus propios problemas. 25 de Mayo no es toda la ciudad, pero sí parte de ella. Y merece respeto”, concluyó.