
Gentec despidió a 90 trabajadores y cerró sus puertas entre la angustia y el reclamo gremial
La firma modelo envió telegramas “sin causa” en plena crisis. Su dueño, Jorge Gentilli, quiere reflotarla con 60 trabajadores; el gremio denuncia que no hay pagos y exige la reincorporación inmediata.
Una mañana de incertidumbre y enojo se vivió este viernes en la planta de Gentec, en Villa Constitución, cuando 90 trabajadores y trabajadoras recibieron un telegrama de despido “sin causa”. La empresa permanece cerrada, y en sus instalaciones se hicieron presentes el gremio y el propietario, Jorge Gentilli.
Gentec y Plantium, las dos firmas del empresario villense, son consideradas modelo para la ciudad: instalaciones de vanguardia, comodidades y beneficios para el personal, cuidado del ambiente y una capacidad innovadora que las posicionó con competitividad mundial. Gentilli recordó que la compañía ofrecía condiciones por encima de la ley, como jornada de 40 horas, cinco meses de licencia por maternidad, un mes por paternidad y el día de cumpleaños libre, además de galpones térmicos y climatizados.
Pero el contexto económico y político del país terminó por golpear a la firma. Gentec es proveedora de solo cuatro clientes: Metalfor, que le adeuda unos 500 millones de pesos entre cheques rechazados y cuenta corriente; Pauny, en crisis; Plantium; y Atco, que ya dejó de comprarle.
“Llegué a un límite que no puedo más”
Con franqueza, Gentilli explicó que esperó una recuperación que nunca llegó. “Seguí esperando y seguí endeudándome”, relató, tras intentar no echar a nadie.“Cada vez me fui a un límite que no puedo más. Ya no hay forma de seguir”, aseguró.
El empresario no esquivó la responsabilidad ni el malestar de su gente: “Están enojados conmigo y con razón. Yo no les puedo decir que están equivocados”. Y agregó un dato personal: entre los despedidos hay familiares de su pareja. “Con 80 años viviendo esto, ¿crees que lo hago porque quiero?”, se preguntó.
Sobre el rumbo del país fue cauto: “No puedo decir que el presidente está haciendo las cosas malas, no tengo los argumentos. Ahora, para nuestro sector está mal”. Y advirtió que su caso no es aislado: “Nosotros somos la punta de un iceberg”.
La apuesta: salir adelante con 60 personas
La salida que Gentilli propone es reducir el plantel a unas 60 personas y reconstruir la empresa. “Los telegramas que hemos enviado dicen sin causa. No hay ninguna trampa”, aseguró, y prometió pagar todo cuando pueda. Contó que hace un año y medio busca socios, con visitas de interesados de distintos países, aunque aún sin acuerdo: “Yo concreto algo y lo primero que hago es pagarle a la gente”.
Reconoció, además, deudas con proveedores, bancos y ARCA, que probablemente embargue la semana próxima, con bienes hipotecados y prendados. Sobre el gremio, admitió: “Nos ayudó muchísimo” y reconoció que lo defraudó, porque la medida no la quería. Aun así, se aferra a un proyecto: un robot de pulverización autónoma que demandó diez años de desarrollo. “Si yo digo quiebro, no queda nadie”, sostuvo. Y cerró con una definición personal: “Yo soy de Villa, no quiero contaminar. Hice siempre lo que mejor pude”.
La postura del gremio
El secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio, Fulvio Monti, fue contundente. Recordó que durante cuatro meses el gremio acompañó las negociaciones para sostener la empresa y que los trabajadores llevaban cinco meses con salarios en cuotas, de unos 200.000 pesos semanales. “Acaba de borrar con el codo toda su historia”, afirmó.
Para Monti, “es una locura total pretender echar a más de la mitad de la empresa y no pagarles”. Y disparó: “Eso es muy fácil. Tiene la responsabilidad de mínimamente, si despide gente, pagarle lo que le corresponde”. Reveló que hasta el miércoles se negociaba con un grupo de Córdoba y que muchos aceptaron cobrar la mitad de su indemnización.
El gremio permanecerá en la planta, de forma rotativa, al menos hasta el jueves, cuando vence el plazo para pagar las indemnizaciones, y reclamó ante el Ministerio la reincorporación inmediata de todos los despedidos. A quienes continúan, les aconsejó reclamar los sueldos adeudados para ubicarse entre los acreedores. “No vamos a pelear trabajador con trabajador”, aseguró.