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El Comité Operativo Unificado refuerza la coordinación ante un posible “Super Niño”

El Municipio reúne a organismos e instituciones para revisar protocolos ante inundaciones y anegamientos, frente a un escenario climático que podría presentar una intensidad excepcional.

El Municipio de Villa Constitución fortalece la planificación y coordinación entre las instituciones que intervienen ante situaciones de emergencia, en el marco del escenario climático previsto para este año por la presencia del fenómeno de El Niño, que según distintos análisis podría alcanzar una intensidad extraordinaria.

Con ese objetivo, se lleva a cabo una nueva reunión del Comité Operativo Unificado (COU), durante la cual las distintas áreas y organismos que lo integran presentan los protocolos de actuación previstos para posibles contingencias y ponen en común las responsabilidades, recursos y mecanismos de articulación para cada escenario.

Del encuentro participan representantes de distintas áreas municipales, el Honorable Concejo Municipal, Protección Civil, Bomberos Voluntarios, SAMCo, SIES 107, Prefectura Naval Argentina, Gendarmería Nacional, POLSAFE, la Dirección de Vecinales, la Dirección de Deportes, la Dirección de Educación y el Consejo Local de Seguridad, entre otros actores vinculados al abordaje de emergencias.

La reunión cuenta además con la presencia de Carlos Dolce, Director Provincial de Gestión de Riesgos del Área Metropolitana Rosario del Gobierno de Santa Fe, quien conoce el trabajo desarrollado por el COU, evalúa los protocolos presentados y realiza aportes técnicos destinados a fortalecer las estrategias de prevención, preparación y respuesta.

 

¿Qué es El Niño?

El Niño es una fase del fenómeno climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que se produce cuando las temperaturas de la superficie del océano Pacífico ecuatorial se encuentran por encima de los valores habituales y se modifican los patrones de circulación atmosférica.

En términos generales, el calentamiento del Pacífico ecuatorial y el debilitamiento de los vientos alisios favorecen el desplazamiento de grandes masas de agua cálida y humedad hacia el este. Estos cambios repercuten sobre la circulación atmosférica a escala global y pueden modificar los patrones de precipitaciones en distintas regiones.

En Sudamérica, El Niño suele asociarse con un aumento de las precipitaciones en buena parte de la región, aunque sus efectos varían según el lugar y el momento del fenómeno. Para el litoral argentino, un escenario de este tipo puede traducirse en períodos de lluvias más abundantes y, en determinadas circunstancias, un mayor riesgo de anegamientos e inundaciones.

La intensidad del fenómeno se analiza, entre otros indicadores, a partir de la temperatura de una zona del Pacífico denominada Niño 3.4. Cuanto mayor es la anomalía positiva de temperatura en esa región, mayor puede ser la intensidad de El Niño.

 

Un escenario que genera especial atención

El Licenciado en Ciencias Ambientales Inti Bonomo advierte sobre la posibilidad de que el fenómeno alcance niveles excepcionales y explica que algunos análisis comienzan a referirse a un escenario de “Super Niño” debido a la magnitud de las anomalías de temperatura previstas.

Según el análisis difundido por Bonomo, durante agosto la región Niño 3.4 presenta una anomalía de alrededor de 2,6 grados, un nivel que ya se ubica dentro de los parámetros asociados a un fenómeno de gran intensidad. A su vez, señala que varios modelos proyectan que el pico podría producirse hacia diciembre, con una anomalía promedio cercana a los 3,6 grados.

No obstante, el especialista remarca que se trata de proyecciones sujetas a incertidumbre. La magnitud prevista sería además excepcional respecto de los registros disponibles, por lo que existe un margen importante para determinar cómo responderán los modelos climáticos ante un escenario de estas características.

Bonomo también vincula este contexto con el calentamiento global, que incrementa la temperatura de los océanos y modifica las condiciones sobre las cuales se desarrollan los fenómenos climáticos. En ese sentido, plantea que el sistema climático puede estar ingresando en un escenario con comportamientos más extremos y difíciles de anticipar.

Para la Argentina, el impacto tampoco sería inmediato. El calor y la humedad acumulados en el océano necesitan semanas o meses para traducirse en modificaciones de los patrones atmosféricos. De acuerdo con las proyecciones mencionadas por Bonomo, en el litoral los períodos de mayor atención podrían extenderse aproximadamente entre noviembre y marzo en cuanto a las condiciones de calor, mientras que el riesgo de precipitaciones e inundaciones podría intensificarse entre febrero y mayo.

Se trata, de todos modos, de tendencias y probabilidades y no de pronósticos puntuales para una determinada ciudad. La evolución del fenómeno requiere un seguimiento permanente de los organismos especializados.

 

Una respuesta coordinada

Ante este panorama, el COU trabaja en los mecanismos previstos para actuar ante posibles inundaciones y anegamientos, contemplando tareas de monitoreo, evacuación, rescate, asistencia sanitaria, seguridad, organización de centros de evacuados y ordenamiento de la circulación.

Uno de los principales ejes de la planificación pasa por disponer de operativos de evacuación dinámicos, capaces de adaptarse a la evolución de cada situación y a la información meteorológica e hidrológica disponible en tiempo real.

De esta manera, las rutas de evacuación, los puntos de encuentro y los centros de asistencia pueden modificarse de acuerdo con el comportamiento del agua y las condiciones que se presenten en cada sector de la ciudad.

El funcionamiento del COU apunta a que cada institución pueda desarrollar su función específica, pero integrada a la tarea del resto de los organismos, evitando respuestas aisladas y fortaleciendo la capacidad de protección de la comunidad.

La experiencia ante eventos climáticos extremos demuestra que el impacto de una emergencia no depende únicamente de la intensidad del fenómeno, sino también del nivel de preparación existente. Por eso, la planificación anticipada, los sistemas de alerta, la identificación de vías de evacuación y la coordinación entre los organismos resultan herramientas centrales.

En Villa Constitución, el trabajo del COU busca precisamente anticiparse a esos escenarios, revisar los protocolos existentes y garantizar que, ante una eventual contingencia, las distintas instituciones puedan actuar de manera articulada y rápida.

Frente a un fenómeno que podría presentar una intensidad poco habitual, la premisa es clara: la prevención comienza antes de la emergencia.

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