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"El coaching ontológico es el puente entre lo que hacemos y lo que queremos ser"

La coach ontológica Andrea Sarracino explicó cómo esta disciplina acompaña a las personas en la consecución de objetivos, el manejo de las emociones y la forma de afrontar los desafíos de la vida.

La coach ontológica Andrea Sarracino participó en SUR+, donde brindó una explicación sobre los alcances de esta disciplina, que en los últimos años ha despertado un creciente interés entre quienes buscan afrontar cambios personales, laborales o profesionales.

Durante la entrevista, Sarracino aclaró que el coaching ontológico no debe confundirse con una terapia psicológica ni con soluciones mágicas. "Es un entrenamiento", resumió, al definirlo como "el puente entre lo que una persona está haciendo hoy y aquello que quiere llegar a ser".

Según explicó, el trabajo del coach consiste en acompañar a las personas durante un proceso de transformación, potenciando sus propios recursos para alcanzar metas concretas. "Nosotros no hablamos de ayudar, sino de acompañar. Creemos que cada persona ya tiene las capacidades necesarias para lograr sus objetivos", sostuvo.

 

Trabajar sobre los objetivos

La profesional señaló que el coaching puede aplicarse en múltiples ámbitos, desde un cambio de trabajo hasta proyectos de estudio, deportes o decisiones importantes de la vida cotidiana.

En ese sentido, explicó que muchas personas atraviesan momentos de incertidumbre o sienten la necesidad de reinventarse, pero no encuentran el camino para hacerlo. Allí, dijo, el proceso de coaching ofrece herramientas para identificar objetivos, revisar creencias y desarrollar nuevas formas de actuar.

 

El papel de las emociones

Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la importancia de las emociones en la vida diaria. Para Sarracino, las emociones no son positivas ni negativas, sino "mensajeras" que indican cómo una persona está interpretando la realidad.

"Las emociones son excelentes consejeras, pero pésimas dueñas", afirmó. Explicó que el problema no es sentir tristeza, enojo o miedo, sino permanecer en esos estados hasta convertirlos en un estado de ánimo permanente.

También destacó que los pensamientos y las emociones se retroalimentan constantemente, generando un círculo que puede favorecer o limitar el desarrollo personal.

 

El lenguaje como herramienta

Otro de los conceptos desarrollados durante la entrevista fue la influencia del lenguaje en la construcción de la realidad personal.

Sarracino indicó que las palabras y los juicios que las personas emiten revelan la manera en que se perciben a sí mismas y al mundo. Por eso, remarcó la importancia de prestar atención al diálogo interno.

"Nuestro cerebro tiene la extraña habilidad de creerse todo lo que le decimos", señaló, al explicar que una narrativa negativa sobre uno mismo termina condicionando las acciones y los resultados.

Como ejemplo, recordó que las personas suelen emocionarse viendo una película o un partido de fútbol, aun sabiendo que se trata de una ficción o de una experiencia ajena, porque el cerebro responde a aquello que interpreta como real.

 

Gestionar, no controlar

La coach también hizo hincapié en que las emociones no deben reprimirse, sino gestionarse. Para ello, consideró fundamental desarrollar la capacidad de autoobservación, reconocer qué emoción se está experimentando y decidir conscientemente cómo actuar.

"Las emociones no se controlan, se gestionan", afirmó, al señalar que ese proceso requiere conciencia y voluntad para evitar que una reacción impulsiva termine generando consecuencias negativas.

Además, sostuvo que muchas personas buscan controlar aspectos de la vida que en realidad escapan a sus posibilidades. "El control es una ilusión. Hay muy pocas cosas sobre las que realmente tenemos control y es inteligente enfocarnos en ellas", expresó.

 

Procesos personalizados

Respecto al funcionamiento del coaching ontológico, Sarracino explicó que el acompañamiento se realiza mediante encuentros individuales, generalmente semanales, y que los procesos suelen extenderse entre siete y nueve sesiones, aunque pueden variar según los objetivos de cada persona.

Finalmente, invitó a quienes deseen conocer más sobre esta disciplina o iniciar un proceso de coaching a contactarse a través de sus redes sociales, donde comparte información y atiende consultas.

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