
Cuidados paliativos: qué son, para qué sirven y como se ofrecen para cada caso
El farmacéutico Alejandro Calgaro explicó en Cámara Abierta qué son los cuidados paliativos, qué enfermedades abarcan y cómo la ley argentina protege a quienes los necesitan.
En el marco del micro semanal de farmacéuticos del programa Cámara Abierta, Alejandro Calgaro abrió la charla con una aclaración sobre el origen del concepto: la palabra "paliativo" proviene del latín palium, que significa manto o cobertura. Una imagen que describe con precisión de qué se trata: cubrir, acompañar, aliviar.
Los cuidados paliativos son una forma de atención integral destinada a personas que padecen enfermedades graves o complejas. Su objetivo no es curar, sino mejorar la calidad de vida del paciente, reduciendo el dolor y la sintomatología: náuseas, vómitos, diarrea, dificultades respiratorias, entre otros. Pero van más allá del cuerpo. Según explicó Calgaro, este tipo de cuidado también contempla la contención espiritual, anímica y social del paciente. "No somos personas que tenemos la parte psicológica, por un lado, la parte espiritual por otro y la parte del cuerpo por otro. Todo es un conjunto", afirmó el farmacéutico.
El término fue acuñado por el médico canadiense Dr. Balfour Mount, quien lo definió como un servicio integral a la persona frente a enfermedades graves, orientado a disminuir el sufrimiento y el dolor desde el inicio mismo del diagnóstico.
Enfermedades graves: acompañamiento esencial
Los cuidados paliativos están especialmente asociados a enfermedades de tipo progresivo y grave, como el cáncer, el Parkinson, la esclerosis múltiple y la ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Esta última fue uno de los ejemplos más desarrollados durante la entrevista.
El ELA es una degeneración de las neuronas motoras que avanza de manera progresiva. Comienza con dificultades para sostener objetos o caminar, y se extiende hacia problemas para tragar, alteraciones en el habla y complicaciones respiratorias. La expectativa de vida, lamentablemente, ronda entre los 3 y 5 años. Personajes públicos como el político Esteban Buric y el fallecido actor Negro Fontana Rosa padecieron esta enfermedad, lo que da cuenta de su alcance.
Frente a un cuadro así, el abordaje paliativo debe ser temprano y sostenido en el tiempo. Quanto antes se intervenga, mejor se controlan los síntomas, menor es la frecuencia de internaciones y mayor la predisposición del paciente a aceptar y adherir al tratamiento. "El cuidado paliativo alarga la vida, porque mejora la calidad de vida del paciente", señaló Calgaro.
El equipo interdisciplinario que se forma alrededor de un paciente con ELA puede incluir fonoaudiólogo, fisioterapeuta, nutricionista, médico y psicólogo, entre otros especialistas. No es un lujo: es una necesidad.
La ley que lo garantiza en Argentina
Aunque muchas personas desconocen su existencia, Argentina cuenta con legislación específica en esta materia. La Ley 26.742, también conocida como "Ley de muerte digna", fue incorporada al Código Civil y ya está en proceso de reglamentación actualizada a partir de 2023. Esta norma establece que toda persona con una enfermedad grave tiene derecho a recibir una asistencia interdisciplinaria, con acceso a medicación y seguimiento médico continuo. En otras palabras: el acompañamiento paliativo no es una concesión del sistema de salud, sino un derecho garantizado por ley.
También las crónicas necesitan cuidado
Un punto central de la charla fue marcar la diferencia entre los cuidados paliativos en enfermedades graves y aquellos que corresponden a patologías crónicas más cotidianas, como la diabetes, la hipertensión arterial, la gota o el colesterol elevado.
En estas últimas, aclaró Calgaro, el cuidado paliativo recae fundamentalmente en la propia persona. No implica un equipo médico complejo, sino hábitos concretos: no consumir azúcares ni harinas refinadas si se tiene diabetes, reducir la sal y controlar el peso en caso de hipertensión, evitar mariscos, carnes rojas y alcohol si se padece gota. "La cuestión está en que yo me tengo que cuidar, tengo que ser responsable de mi cuerpo", resumió el farmacéutico.
Las consecuencias de no hacerlo son graves. Un diabético descontrolado puede llegar a perder la visión o sufrir amputaciones. El colesterol elevado sin tratamiento puede derivar en aterosclerosis y obstrucción de arterias. La hipertensión desatendida puede terminar en un ACV o un infarto. No es alarmismo: es prevención.
El farmacéutico como parte del cuidado
Calgaro también destacó el rol del farmacéutico dentro del sistema de cuidados paliativos. En la farmacia no sólo se dispensa la medicación indicada por el médico: también se orienta al paciente sobre cómo tomarla correctamente, especialmente cuando hay dudas o cuando la indicación médica no fue comprendida con claridad.
"En algunos casos el paciente no entendió cómo le indicó el médico. Entonces trato de explicárselo, lo paso en computadora para que tenga la posología bien detallada", comentó Calgaro. Esta tarea cobra especial relevancia con adultos mayores o con cuidadores que acompañan al paciente.
La farmacia de Alejandro Calgaro se ubica en Dorrego 2003-31, entre Misiones y Avenida Trabajo, con atención de lunes a sábado de 9 a 13 y de lunes a viernes de 16 a 20 hs.
El mensaje final del farmacéutico fue contundente: ya sea frente a una enfermedad grave o ante una condición crónica de larga data, los cuidados paliativos existen para que vivir bien no sea un privilegio, sino una posibilidad real y concreta para todos.