
Advierten que el río Paraná podría mantenerse alto hasta el otoño
El investigador del CONICET, Juan José Neiff, explicó que las intensas lluvias en el sur de Brasil impulsan la crecida y alertó sobre los efectos que podrían prolongarse durante meses.
El río Paraná podría mantener niveles elevados hasta el otoño, en un escenario condicionado por las intensas lluvias en la cuenca, la crecida de sus afluentes y los posibles efectos del fenómeno de El Niño. Así lo advirtió, en una entrevista con Ariel Gómez en SUR+, Juan José Neiff, investigador que trabaja en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Durante la charla analizó las perspectivas hidrológicas y los riesgos para las poblaciones ribereñas, entre ellas Villa Constitución.
Neiff explicó que las precipitaciones registradas en el sur de Brasil, particularmente en los estados de Río Grande do Sul, Paraná y Santa Catarina, provocaron una importante crecida del río Iguazú, cuyo aumento repercute aguas abajo sobre el Paraná.
Según detalló, el Iguazú estaba creciendo a un ritmo de tres metros diarios y registraba una altura de 32,85 metros durante la mañana de la entrevista realizada el jueves pasado. La situación ya había llevado a numerosos puertos a niveles de alerta y a algunos a niveles de evacuación.
Un escenario que podría extenderse durante meses
El investigador señaló que la evolución de la creciente dependerá de cómo se comporten las lluvias durante los próximos meses. Advirtió que la región atraviesa el período del año en el que comienzan las precipitaciones más intensas, por lo que se podrían registrar niveles elevados en el Paraná hasta el final del verano y posiblemente durante el otoño.
En ese sentido, mencionó que en sectores de la cuenca del Paraná se registraron precipitaciones de 350 milímetros en apenas cuatro días. Explicó que esos volúmenes de agua terminan desplazándose hacia las zonas más bajas de la cuenca del Plata, donde confluyen los aportes de distintos cursos de agua.
“Estamos en el cuello del embudo de la cuenca del Plata”, graficó Neiff, quien remarcó la importancia de seguir de cerca la evolución de las precipitaciones durante los meses más lluviosos, que se extienden entre octubre y abril.
También recordó que los efectos de episodios anteriores de El Niño no se limitaron al período de mayores temperaturas oceánicas. Como ejemplo, mencionó lo ocurrido en 2015 y los impactos que todavía se hicieron sentir en abril de 2017, cuando se concentraron unos 300 milímetros de lluvia en dos o tres meses.
La preocupación por la duración del agua
Para Neiff, una de las principales incertidumbres no es solamente la altura que alcanzará el río, sino cuánto tiempo permanecerán las zonas inundadas.
Recordó el episodio de 1982-1983, cuando las ciudades de Santa Fe y Paraná permanecieron durante ocho meses por encima del nivel de evacuación. Advirtió que una inundación prolongada puede provocar consecuencias severas para las actividades productivas, la infraestructura y la vida cotidiana.
Entre los efectos mencionó el deterioro de las pasturas, las dificultades para mantener los centros de evacuados y los daños progresivos en caminos y alcantarillas. Según explicó, la permanencia del agua puede agravar los problemas incluso cuando el nivel del río comienza a descender.
En relación con los pronósticos, indicó que la Organización Meteorológica Mundial proyectaba una duración del fenómeno oceánico hasta marzo. Sin embargo, aclaró que la disminución del calentamiento del mar no significa que desaparezcan inmediatamente sus consecuencias.
“Los impactos, los efectos de El Niño que vienen después pueden durar hasta dos años”, advirtió.
El riesgo para Villa Constitución y la zona rural
Durante la entrevista, se puso especial atención en las características geográficas de Villa Constitución, ubicada junto al Paraná y rodeada por una extensa zona rural. La combinación de las lluvias locales, la creciente del río y la acumulación de agua en los campos representa un escenario que merece seguimiento.
Neiff explicó que cuando los grandes ríos de la cuenca, como el Paraná y el Uruguay, se encuentran elevados, pueden dificultar el drenaje de los arroyos y cursos de agua de las provincias. En esas condiciones, el agua se expande sobre las planicies y aumenta la superficie anegada.
El investigador identificó tres factores que pueden coincidir: las lluvias torrenciales en la región, la creciente del Paraná y el anegamiento provocado por los arroyos que no logran desagotar.
Además, advirtió que las características del terreno limitan la capacidad de escurrimiento. Como ejemplo, señaló que una precipitación de 100 milímetros en una hora puede generar serias dificultades en Villa Constitución debido a la escasa pendiente del terreno.
“Si no tenés pendientes, no funcionan”, expresó al referirse a las limitaciones que pueden tener los canales para evacuar grandes volúmenes de agua en poco tiempo.
Prevención y preparación de la comunidad
Consultado sobre las medidas que deberían adoptar las autoridades, Neiff consideró que se realizaron acciones dentro de las posibilidades de cada jurisdicción, aunque señaló problemas en el mantenimiento de rutas y puentes a nivel nacional. También destacó la importancia de mantener en condiciones los desagües y canales.
En ese contexto, valoró el papel del periodismo para informar a la población y contribuir a que la comunidad esté preparada ante posibles contingencias.
El investigador recomendó, además, recuperar las experiencias de inundaciones anteriores y evaluar cómo podrían afectar a cada familia. Entre las cuestiones a considerar mencionó si una vivienda se encuentra en una zona anegable, las dificultades para trasladarse al trabajo y los eventuales problemas para acceder a alimentos o medicamentos.
La prevención, sostuvo, requiere tener presentes las consecuencias que ya se vivieron y mantenerse atentos a las alertas que emitan los organismos oficiales.
Mientras tanto, la evolución de las lluvias y de los niveles del Paraná será determinante para establecer la magnitud del escenario. Para las localidades ribereñas y las poblaciones rurales de su entorno, el desafío será seguir la información oficial y anticiparse a las dificultades que puedan generar tanto la creciente como las precipitaciones intensas.