
50 años de una vocación que sigue dejando huella
La primera promoción de maestras jardineras del Instituto Superior de Profesorado celebrará cinco décadas de egreso con un encuentro que reunirá recuerdos, emoción y reconocimiento.
Hace 50 años, un grupo de jóvenes de Villa Constitución y localidades del Departamento Constitución iniciaba un camino que marcaría la historia de la educación inicial de la ciudad. Eran las primeras estudiantes de la carrera de Profesorado de Educación Preescolar del Instituto Superior de Profesorado, una propuesta que abría por entonces nuevas posibilidades de formación en la región.
Este viernes 18 de septiembre, a las 16.30, las integrantes de aquella primera promoción volverán al instituto para compartir un momento especial. Entre ellas estarán Bibiana González y Nidia De la Torre, quienes junto a otras 21 compañeras lograron reencontrarse después de décadas y organizar esta celebración.
“Nosotras queríamos ser jardineras”, resume Bibiaba al recordar aquellos años. Antes de que la carrera se dictara en Villa Constitución, incluso había pensado estudiar en San Nicolás. La apertura del profesorado en la ciudad cambió ese rumbo y permitió que muchas jóvenes pudieran formarse sin alejarse de sus hogares.
Jóvenes, pioneras y con mucho por construir
Nidia recuerda que comenzaron el profesorado con apenas 18 años, recién egresadas de la secundaria, y que algunas de sus compañeras ya tenían experiencia como maestras de grado. Al recibirse, ella y Viviana estuvieron entre las primeras en incorporarse al mundo laboral.
La inserción profesional también implicó empezar casi desde cero. “No encontrábamos nada porque no había nada en las escuelas de jardín de infantes”, recuerda Nidia. Con rifas y mucho esfuerzo reunieron materiales, bancos, muebles y cortinas para equipar los espacios donde trabajarían.
Aquella experiencia quedó profundamente ligada a su identidad. “Ir por la calle y escuchar que te dicen ‘chau, sueño’, se te estruja el alma”, confiesa Nidia, al recordar a aquellos niños y niñas por quienes dejaron “el alma para que fueran felices”.
Una celebración para recordar y agradecer
El encuentro será también una manera de reconocer a quienes hicieron posible aquella primera experiencia, especialmente al entonces director José Goicoechea, y de agradecer a las autoridades actuales del instituto por acompañar la iniciativa.
Las egresadas entregarán una placa y dos plantas de camelias, elegidas como símbolo de vitalidad, crecimiento y permanencia. También representarán a las compañeras que ya no están físicamente, pero que seguirán presentes en la memoria.
La invitación alcanza a todas las integrantes de aquella promoción, docentes jardineras jubiladas y en actividad y estudiantes. “Va a ser algo muy de corazón a corazón”, anticipan, con el deseo de dejar en el instituto una huella para las generaciones que vendrán.