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Roberto Cabezuelo recibió el Magaldi de Oro en Casilda

El cantante villense fue distinguido en el marco de la entrega de premios que homenajean al recordado Agustín Magaldi. Obtuvo el reconocimiento tras participar en un certamen realizado en Entre Ríos.

El cantante Roberto Cabezuelo recibió el Magaldi de Oro, una importante distinción para su trayectoria artística, durante una ceremonia realizada en el Teatro Dante de la ciudad de Casilda. El reconocimiento llegó luego de su participación en un certamen desarrollado a principios de este año en Victoria, Entre Ríos, donde resultó ganador.

La entrega tuvo lugar en octubre, al cumplirse diez años de estos premios, que llevan el nombre de Agustín Magaldi, el célebre cantor de tangos nacido en Casilda y conocido como «La voz sentimental de Buenos Aires».

En una entrevista con SUR Multimedios, Cabezuelo expresó su felicidad por la distinción y destacó el significado que tiene recibir este reconocimiento después de tantos años dedicados a la música y al canto.

«Para mí es un privilegio haber recibido este premio. Hace muchos años que comenzamos con la música y el canto, así que realmente me pone muy feliz el reconocimiento», manifestó.

 

Un reconocimiento con historia

Cabezuelo contó que ya había participado en dos oportunidades de estos premios y que, en esta ocasión, le tocó recibir la distinción mayor. También señaló que, según pudo conocer, entre quienes fueron reconocidos anteriormente figuran artistas de amplia trayectoria como Cacho Castaña, La Gata Varela, Silvio Soldán, Néstor Rolán y Néstor Fabián.

Durante su participación en el certamen interpretó tres tangos: «Grisel», «Remembranzas» y «Café», repertorio con el que logró destacarse y obtener el premio.

El cantante también tuvo palabras de reconocimiento para los organizadores y destacó la calidad de la ceremonia realizada en el Teatro Dante. «Fue una noche realmente mágica», recordó.

 

Del repertorio melódico al tango

Aunque actualmente el tango ocupa un lugar central en su actividad artística, Cabezuelo recordó que durante muchos años desarrolló su carrera como cantante melódico. Durante 15 años trabajó de manera consecutiva en Victoria, donde incorporaba uno o dos tangos a sus presentaciones para darle variedad al repertorio.

Su acercamiento definitivo al género fue progresivo. Por un lado, comenzó a notar la buena respuesta del público cuando interpretaba tangos y, por otro, recibió el estímulo de músicos y allegados que lo alentaron a profundizar ese camino.

También tuvo una influencia familiar: su hijo, que junto con su nuera se dedica profesionalmente al baile de tango, contribuyó a que el género estuviera cada vez más presente en su vida cotidiana.

«De a poco me fue atrapando, me largué al tango y realmente me gusta», explicó.

Actualmente continúa estudiando canto y participa de encuentros y certámenes que, más allá de los resultados, considera espacios de intercambio y crecimiento artístico.

 

Nuevos proyectos 

El Magaldi de Oro también representa una oportunidad para proyectar nuevas presentaciones. Cabezuelo adelantó que el próximo 15 de diciembre viajará a Buenos Aires para cantar, una invitación que recibió con entusiasmo y que considera una puerta que se abre a partir de esta distinción.

Si bien cuenta con algunas grabaciones realizadas en estudio, reconoció que todavía tiene pendiente ampliar ese material discográfico.

Por otra parte, expresó su orgullo por el presente artístico de su hijo y su nuera, quienes realizan giras por Europa y desarrollan actividades vinculadas con la enseñanza y la difusión del tango.

Al referirse al valor de los reconocimientos, Cabezuelo dejó una reflexión que resume su manera de vivir la música: «El premio, sinceramente, es una caricia al alma. Si te llega a tocar, en buena hora. Pero lo más importante es poder compartir con los compañeros, colegas, conocer gente y hacer amistades».

Con el Magaldi de Oro en sus manos, Roberto Cabezuelo suma un nuevo capítulo a una trayectoria construida durante años de dedicación al canto y encuentra en el tango un camino que sigue disfrutando y proyectando.

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