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Moda reciclada y conciencia ambiental: el Centro de Jubilados de barrio Galotto prepara un desfile único

El próximo 6 de junio, el Centro de Jubilados y Pensionados Nacionales “2 de Septiembre” realizará una mateada y desfile con trajes confeccionados con materiales reciclables.

En tiempos donde muchas veces las instituciones barriales hacen enormes esfuerzos para sostenerse, el Centro de Jubilados y Pensionados Nacionales “2 de Septiembre”, ubicado en barrio Galotto, vuelve a demostrar que la creatividad, el compromiso y el trabajo colectivo pueden transformarse en verdaderos motores de encuentro comunitario.

En el marco del Día Mundial del Ambiente, el próximo sábado 6 de junio el centro realizará una mateada con desfile de moda ecológica, una actividad que combina entretenimiento, conciencia ambiental y participación social. La propuesta tendrá como protagonistas a las propias integrantes de la comisión y talleres, quienes modelarán trajes confeccionados íntegramente con materiales reciclables.

La presidenta del centro, Silvia Lauterman, explicó que la iniciativa surgió el año pasado y tuvo tan buena aceptación que decidieron repetirla, esta vez con un mensaje aún más fuerte vinculado al cuidado del ambiente. “Queremos concientizar a la gente sobre lo que significa el medio ambiente y demostrar que se pueden hacer cosas hermosas reutilizando materiales”, expresó.

El desfile contará nuevamente con diseños de Ana María Parachino, una rosarina muy vinculada afectivamente a la institución, que colabora desinteresadamente con la propuesta. Si el año pasado los vestidos estuvieron confeccionados con papel de diario y revistas, en esta oportunidad habrá materiales totalmente distintos: cartones, tapitas y otros elementos reciclados que sorprenderán a quienes asistan.

 

Mucho más que un centro de jubilados

Detrás de este evento hay una historia de trabajo cotidiano, esfuerzo y pertenencia. El centro funciona desde hace 33 años en La Rioja 4482 de barrio Galotto y, lejos de limitarse a actividades recreativas para adultos mayores, se convirtió en un verdadero espacio comunitario abierto a todas las edades.

Actualmente brinda talleres subsidiados por PAMI como yoga, gimnasia, memoria, folklore, teatro e informática. Además, ofrece servicios de podología, enfermería y Reiki dentro del programa “Buen Vivir”, así como peluquería a precios accesibles para toda la comunidad.

También se desarrollan clases de pilates, propuestas culturales, apoyo escolar gratuito para niños y adolescentes y actividades solidarias junto a otras instituciones de la ciudad.

El grupo de folklore es uno de los más activos y participa constantemente en eventos barriales, escuelas, plazas y celebraciones de localidades vecinas. “Siempre estamos colaborando donde nos llaman”, remarcaron las integrantes de la comisión, orgullosas del espacio que lograron construir.

 

El esfuerzo de sostener una institución

La realidad económica no escapa al centro de jubilados. Cada actividad que organizan tiene un objetivo claro: recaudar fondos para sostener el funcionamiento diario de la institución.

“Esto es como una casa. Hay que pagar luz, gas, internet, comprar elementos de limpieza y mantener el lugar en condiciones”, explicó Lauterman. Por eso, el aporte de los socios y los eventos que realizan durante el año son fundamentales para continuar creciendo.

La comisión directiva —integrada en su mayoría por mujeres de entre 70 y 80 años— trabaja incansablemente en cada propuesta. Cocinan, limpian, organizan, decoran y atienden cada detalle con una energía admirable. “A veces estamos cansadas, pero seguimos porque sentimos un enorme compromiso con el centro y con la gente”, señalaron.

 

Una invitación abierta a toda la comunidad

La actividad del 6 de junio será una mateada familiar y abierta a toda la comunidad. La entrada tendrá un valor accesible de 2.000 pesos e incluirá torta y té o mate cocido. También habrá entretenimientos y un clima pensado para compartir una tarde distinta.

Desde el centro destacaron que este tipo de iniciativas no sólo ayudan económicamente a la institución, sino que además permiten visibilizar el enorme valor social que cumplen estos espacios, especialmente en los barrios.

Con imaginación, solidaridad y muchísimo trabajo a pulmón, el Centro de Jubilados de barrio Galotto sigue demostrando que nunca es tarde para emprender proyectos, generar comunidad y contagiar ganas de vivir activamente.

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