
Las farmacias miden la presión y registran datos para la consulta médica
Una medición estandarizada, acompañada por antecedentes y hábitos del paciente, puede aportar información útil al control médico.
Tomarse la presión parece un acto breve: sentarse, extender el brazo y mirar dos números. Sin embargo, para que el dato sea útil hay que considerar condiciones, antecedentes y hábitos. La farmacéutica Lidia Patiño visitó SUR + En Vivo en el marco del Micro Farmacéutico, una sección que cada quince días acerca temas de salud cotidiana. Allí explicó que controlar no es apenas medir, sino reunir información confiable para acompañar la atención médica.
Patiño detalló que el Colegio de Farmacéuticos 2ª Circunscripción de la provincia de Santa Fe incorporó, a fines de 2024, un sistema estandarizado que registra la medición junto con el peso, enfermedades previas, antecedentes familiares y medicación habitual.
El paciente puede solicitar ese seguimiento antes de una consulta y ofrecer al médico un panorama más amplio.
Una medición que requiere tiempo
Para obtener un resultado válido, la persona debe permanecer sentada, con la espalda apoyada, los pies en el suelo, las piernas sin cruzar y el brazo descubierto a la altura del corazón. Si tomó café, mate o alcohol, o realizó actividad física intensa durante la media hora anterior, debe esperar. “Tomarse la presión apuradamente está mal; la circulación tiene que normalizarse para que la medición sea correcta”, aclaró.
La entrevista distinguió factores asociados a la hipertensión primaria -estrés, sobrepeso, tabaquismo, sedentarismo, alcohol y exceso de sal- de causas secundarias vinculadas con enfermedades renales o cardiovasculares. Patiño recordó que numerosos ultraprocesados contienen sodio y que el etiquetado frontal permite reconocerlo.
También advirtió sobre la modificación de las dosis sin indicación profesional. “Lo fundamental es el control, que la persona tome su medicación según la indicación del médico”, señaló. Además, remarcó: “Los medicamentos no son inocuos, son efectivos, pero hay que tener cuidado”. Algunos antiinflamatorios, el abuso de analgésicos y las bebidas energizantes pueden repercutir en la presión.
La cercanía del farmacéutico también fue uno de los ejes de la entrevista. “Somos accesibles porque tenemos conocimientos específicos sobre medicamentos y atención primaria. Somos como los farmacéuticos de cabecera: la persona nos conoce y tiene confianza”, explicó Patiño. Esa cercanía no reemplaza el diagnóstico médico, pero permite orientar, ordenar el control y reconocer cuándo corresponde una derivación.
La hipertensión puede aparecer desde edades tempranas y no siempre ofrece señales claras. Por eso, medir en condiciones adecuadas y conservar un registro ayuda a llegar mejor preparado a la consulta. “Se evalúa no solo el dato concreto de la presión, sino todo el contexto que lo acompaña”, resumió Patiño.