
El testimonio de un excombatiente marcó el acto por Malvinas en la secundaria
La conmemoración se realizó este jueves 2 de abril en el Anexo 1234. El relato de Felipe Gauna, atravesado por la emoción y los recuerdos de la guerra, conmovió profundamente a toda la comunidad.
En la mañana del jueves 2 de abril, la Escuela Secundaria de Pavón (Anexo 1234) llevó adelante el acto conmemorativo por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, con la participación de instituciones locales y vecinos que acompañaron una jornada atravesada por la memoria y la reflexión.
Uno de los momentos centrales fue la colocación de una ofrenda floral en el mural dedicado a los héroes de Malvinas, ubicado en una de las paredes del establecimiento. Además, las alumnas Jazmín Benítez y Paula Lobo leyeron textos escritos por soldados durante el conflicto de 1982, generando un profundo clima de recogimiento.
La palabra que atravesó el acto
Sin embargo, fue el testimonio del excombatiente local Felipe Gauna el que le dio un carácter singular a la ceremonia. Visiblemente conmovido desde el inicio, reconoció que las lecturas lo movilizaron profundamente: “Mis lágrimas cayeron”, expresó ante el silencio respetuoso del público.
Gauna compartió recuerdos de su paso por la guerra y dejó en claro que las secuelas no desaparecen con el tiempo. “Hay una cicatriz en mi vida que no se va a borrar ni con una operación, ni el mejor médico me la puede arreglar”, afirmó, en una de las frases más impactantes de su intervención.
También explicó por qué muchos veteranos eligen el silencio: “Todo lo que hemos combatido en Malvinas somos de poco hablar. No queremos recordar aquello que hemos pasado”. En ese sentido, remarcó el dolor que implica evocar a los compañeros caídos y las experiencias vividas en combate.
El excombatiente recordó que tenía apenas 19 años cuando se encontraba en las islas, incluso celebrando su cumpleaños en medio de un enfrentamiento. “Ese fue el momento más trágico de mi vida”, relató, al tiempo que evocó el gesto de sus compañeros que, en medio de la guerra, le regalaron un dulce y le cantaron.
Las huellas después de la guerra
Gauna también puso el foco en el después, en las dificultades para reinsertarse en la vida cotidiana tras el conflicto. Contó que durante más de un año no pudo salir de su casa, atravesado por el miedo y el impacto emocional. “Lloraba por cualquier cosa”, recordó.
Destacó el rol fundamental de su familia en ese proceso y cómo, con el tiempo, logró reconstruirse: estudió, se formó como paramédico y trabajó durante años ayudando a otros. “Si hubiese tenido ese conocimiento en Malvinas, quizás podría haber salvado a alguno de mis compañeros”, reflexionó, dejando al descubierto una herida que aún lo acompaña.
En otro tramo de su intervención, valoró la importancia de escuchar a los veteranos mientras aún pueden contar su historia: “Somos una historia viviente. Aprovechen, porque no vamos a durar para siempre”, dijo, interpelando especialmente a los más jóvenes.
El cierre de sus palabras reafirmó un sentimiento compartido: “Malvinas será y va a ser siempre Argentina”, expresó, generando uno de los momentos más emotivos del acto.
Memoria y compromiso
Los discursos institucionales estuvieron a cargo de la vicedirectora Carina Etcharrt y del presidente comunal José “Pepe” López, quienes destacaron la importancia de sostener la memoria colectiva y transmitir estos hechos a las nuevas generaciones.
El acto concluyó en un clima de profundo respeto, atravesado por la emoción que dejó el testimonio de Gauna, cuya palabra no solo recordó la guerra, sino también sus consecuencias, reafirmando el compromiso de toda la comunidad de Pavón con la memoria de Malvinas.