
El “Maestro del alambre” local pasó por Cámara Abierta
Escultor y Ciudadano Destacado, charló en el streaming de Sur Multimedios sobre su extensa carrera de casi 20 años, en los que lleva producidos “37km de alambre.”
El artista villense también incursionó en la pintura al óleo, de la mano de Lili Scarafioca, y en la talla de madera como opciones artísticas que fueron surgiendo, pero su trascendencia llega a través del trabajo del alambre creando numerosas esculturas que hoy se exponen en diferentes puntos del país, y en países limítrofes.
“Desde octubre venimos de gira pasando por Jujuy, Salta, Catamarca, Santiago del Estero, Córdoba y ya, ahora, de regreso”, comenzó contando Fabián. El paso por estos lugares se debe a que son muchas sus esculturas en exposición en este momento: “Por ejemplo, en el hotel Eden de la Falda hay 9 exposiciones adentro dos afuera: en el Hotel Ansenuza en Miramar, Córdoba, también 9 adentro y una afuera; una en el hotel El Castillo en la bajada del camino a Valle Hermoso, y una entablada por parte del departamento de marketing de Acindar, que es el trono para coronar al campeón de los soldadores, y la llevan a diferentes lugares. A esos
lugares, cuando se tratan de una o dos obras pedidas, las llevo yo en mi trailer, pero si son más el traslado lo realizan desde la organización”, detalló.
En cuanto a lo inmediato, indicó que “ahora hay que terminar el lobo que empecé hace cuatro años, y no lo pude terminar haciendo otras obras pedidas. Lo tengo pedido para la final del campeonato de soldadores que es el 29 de abril, para este no llego, pero para el de 2027 sí. Hoy se encuentra en calles Presbítero Daniel Segundo y 25 de mayo, ahí lo estoy trabajando.”
Veinte años
Haciendo un racconto de las obras realizadas en estos casi 20 años (los cumple en septiembre próximo), haciendo ejercicio de su buena memoria Villani comentó que “tengo 24 esculturas en alambre, además de las donadas y las empezadas, en 20 años es decir que aproximadamente hago una escultura por año en promedio, aunque la bailadora española me llevó más de siete años. Las águilas me llevaron tres años en lo que fue la construcción artística de las plumas; el cóndor tiene plumas de 80cm a 1m20cm y también casi fueron tres años. En el
año de pandemia me dediqué a ensamblar todo. Llevo gastado 37km de alambre en línea recta, un dato que sé por la cantidad de kilos de alambre que usé, destacando las donaciones de Acindar que me sigue proveyendo de alambres, herramientas e insumos.”
Sobre sus inicios, los que contó varias veces, resumió: “Comencé en un período mío muy crítico emocional, en el que llegué a tener presión muy alta, presión nerviosa, y por recomendación médica tuve que buscar actividades para hacer que me distrajeran y me relajaran. Un día, arreglando un mueble con arandelas, tornillos, bisagras y alambre, empecé a improvisar una pieza que terminó siendo el motor de una moto en miniatura. Estuve ocho horas quemándome los dedos. Se me despertó la inquietud y empecé a hacer piezas cada vez más grandes. Pasé de 10, 15 puntos de soldadura pro pieza a más de 150mil puntos de soldaduras, en 20 años. Venía de la soldadura, de la empresa em la que trabaja, tenía la técnica, no tenía el sentido el arte, Lo fui adquiriendo, bien autodidacta. En un momento fui a aprender a dibujar al taller que Lili Scarafioca tenía en Casa Mural, cuando me corté la punta del dedo. Allí corregí y perfeccioné muchos aspectos y detalles como el trazado de los rostros.”
Experiencia y legado
“Siempre recuerdo -añadió- cuando Acindar me citó a participar del Congreso Internacional del Fierro y el Acero entre los que se encontraban los trece escultores más importantes del país, Yo ya contaba con piezas grandes como el dragón, el caballo alado, pero sólo tres años de carrera como artista; y me topé con artistas de 40 años de trayectoria como Jorge Gamarra, y otros de 30, 25 años. Llegué con una obra de Molina Campos y em preguntaron de qué academia era. Les dije que ninguna, que era autodidacta así que el caballo terminó abajo la escalera del hotel y no en la galería con las piezas de los demás escultores, que eran académicos. Igualmente, esa escalera era central, todos pasaban por ahí y todos se paraban a verla. Ahí tuve el quiebre en mi carrea, fue en el 2010 en el Hotel Hilton de Buenos Aires.”
El artista tiene en claro que “el arte es mi vida es una circunstancia, una casualidad; quién es Fabián Villani, es el que se junta en un club, sale a tomar algo, a caminar, ese es el real. El otro es producto de una casualidad que me ha llevado a distintos puntos del país y otros países a vivir experiencias maravillosas, y entendiendo algo: a dejar de lado el yo.”