
Educación Vial lleva la prevención a las aulas y a toda la comunidad
Natalia Parisi explicó cómo articulan testimonios, propuestas escolares y recursos de simulación para modificar conductas, y sostener una conciencia colectiva en la vía pública.
Una decisión al volante nunca queda limitada a quien conduce. Puede alcanzar a otra persona, a una familia y a toda una comunidad. Esa idea atravesó la charla que Natalia Parisi, integrante del Área de Educación Vial de la Municipalidad, mantuvo en SUR + En Vivo. El punto de partida fue el audiovisual realizado junto con el área de Comunicación y las familias del Rosedal por la Vida, una pieza que llevó experiencias dolorosas a las escuelas y abrió nuevas conversaciones.
Parisi recordó que la grabación en el Rosedal fue una jornada intensa. Escuchar a madres y familiares volver sobre pérdidas provocadas por siniestros viales exigió cuidado, respeto y una pregunta central: cómo transformar ese testimonio en prevención. Busca interpelar a adolescentes y adultos, porque las consecuencias de una imprudencia pueden alterar muchas vidas.
Del testimonio a la escuela
Ese trabajo se enlaza con Camino Seguro, una propuesta iniciada en 2026 para escuelas primarias y secundarias. El equipo recorre instituciones, conversa sobre casco, cinturón y circulación responsable, y luego vuelve para conocer qué cambió. Allí aparecen señales concretas: estudiantes que empiezan a usar elementos de protección y que llevan la discusión a sus casas, donde también cuestionan hábitos de los mayores.
Mi Primera Licencia completa esa línea de acción con alumnos de los últimos años del nivel secundario. La iniciativa explica requisitos, turnos y pasos administrativos antes de que los jóvenes lleguen a la oficina municipal sin información. El objetivo no es solo facilitar un trámite: también evitar que la dificultad o el desconocimiento se conviertan en una excusa para manejar sin habilitación.
Aprender con el cuerpo
Las charlas incorporan gafas que simulan alteraciones de la percepción vinculadas al alcohol y a su combinación con determinados medicamentos. Los estudiantes intentan caminar, calcular distancias o tocar un punto y comprueban que el tiempo y el espacio dejan de percibirse del mismo modo. La dinámica rompe con una exposición puramente teórica y permite discutir situaciones cercanas.
“Tomar conciencia salva vidas”, sostuvo Parisi al plantear una medida sencilla: si un grupo va a beber, una persona debe quedar a cargo de conducir. La respuesta de los jóvenes suele ser participativa y responsable. Lejos de ubicarlos como destinatarios de un reproche, el programa los reconoce como capaces de revisar conductas y multiplicar el mensaje entre sus pares y sus familias.
La tarea del área se construye así con testimonios, información práctica y experiencias que vuelven visible un riesgo que a menudo se minimiza. Natalia Parisi lo resumió con una frase que también expresa el sentido comunitario de cada proyecto: “La educación vial se hace entre todos”. La prevención empieza cuando esa afirmación deja de ser una consigna y se convierte en una responsabilidad compartida cada vez que alguien sale a la calle.