
Cristian Horton: “Lo más importante es contar la historia real”
El hijo de María Cristina Lucchesi, asesinada durante el operativo represivo de diciembre de 1976 en Rosario, valoró el procesamiento de siete exintegrantes del Ejército y la Policía.
El reciente procesamiento de siete exintegrantes del Ejército y de la Policía de Santa Fe por delitos de lesa humanidad vinculados con el operativo de calle Balcarce, en Rosario, tuvo una repercusión especial en Villa Constitución. Entre las víctimas de aquella acción represiva, ocurrida el 31 de diciembre de 1976, estaba María Cristina Lucchesi, docente, alfabetizadora y periodista villense. Su hijo, Cristian Horton, que sobrevivió al ataque cuando tenía apenas cinco años, consideró que la decisión judicial representa un avance por el que trabaja desde hace años.
“Es algo que veníamos buscando, que traté de impulsar desde hace ya unos cuantos años. Mi primer testimonio creo que fue en 2015”, contó Horton durante una entrevista con SUR+. También destacó el trabajo del fiscal federal Adolfo Villatte y de quienes aportaron testimonios y elementos para fortalecer la investigación.
En la causa se procesó a Jorge Alberto Fariña, integrante del Destacamento de Inteligencia 121 del Ejército, como partícipe necesario de los homicidios de cinco personas, entre ellas Lucchesi, y por las lesiones graves sufridas por Cristian. Además, seis expolicías provinciales fueron procesados por la privación ilegal de la libertad de otras dos personas.
Horton remarcó que el expediente permite reconstruir lo sucedido con seis víctimas directas del operativo: cinco personas asesinadas y él, que sobrevivió a las heridas. “A veces no perder la vida naturalmente parece que no te transforma en víctima, pero son seis”, señaló. En ese sentido, explicó que su testimonio resulta fundamental para contar lo ocurrido y que también se investigan las consecuencias que sufrió, entre ellas las heridas y el tiempo que permaneció bajo custodia sin que su familia conociera su paradero.
El ataque y los días en el hospital
Cristian tenía cinco años cuando, durante la madrugada del 31 de diciembre de 1976, las fuerzas represivas irrumpieron en el departamento del octavo piso de calle Balcarce, en Rosario, donde se encontraba junto a su madre y otras personas. Recordó que los despertaron los estruendos, los gritos y los disparos. “Fue inmediato. No fue esperar un tiempo para ver qué pasaba, si se entregaban. Empezaron las bombas, los estruendos de todo tipo, el terror, el miedo y los vidrios rotos”, relató.
Durante el ataque recibió heridas en la garganta, el pecho, el abdomen y una pierna. Según su reconstrucción, las personas que estaban en el departamento intentaron asistirlo, le hicieron torniquetes y lo envolvieron en sábanas para que pudiera bajar por sus propios medios. Una mujer que vivía en el séptimo piso lo refugió en su departamento cuando se reanudó el operativo.
Más tarde lo trasladaron al Hospital de Niños, donde permaneció bajo custodia policial y militar. Su familia comenzó a buscarlo sin obtener respuestas sobre su paradero. Recién el 4 de enero logró localizarlo y entrar al pabellón donde estaba internado. “Cuando mi abuelo abrió la puerta y entraron todos corriendo, yo me levanté de la cama y empecé a gritar: ‘Abuelo, abuelo, acá estoy’”, recordó.
Horton cuestionó especialmente la versión difundida por el Segundo Cuerpo de Ejército, que sostenía que lo habían envuelto en un colchón y arrojado desde un octavo piso. “Es totalmente mentira, es falaz”, afirmó. Para él, esa construcción buscó desacreditar a las personas asesinadas y justificar el accionar represivo. “Lo más importante es contar la historia real, no la historia que el Segundo Cuerpo de Ejército contaba”, insistió.
Reconstruir la historia de sus padres
El entrevistado también recordó a María Cristina Lucchesi y su trabajo en Villa Constitución. La describió como una mujer inteligente, dedicada a la docencia y muy querida por quienes la conocieron. “Era docente, buena amiga y alfabetizadora. En la zona de Talleres iba a las casas de los vecinos, porque mucha gente había dejado la escuela”, contó.
Horton conserva recuerdos de su madre dando clases y señaló que, con el paso de los años, pudo reconstruir aspectos de su vida a través de los testimonios de familiares, amigos y compañeros de militancia y trabajo de sus padres. En ese camino destacó el acompañamiento de su abuela materna, quien lo crió en un ambiente de cariño y sin odio, y el aporte de referentes como Victorio Paulón y antiguos compañeros de la UOM.
Su padre, Raúl Horton, también fue víctima de la represión: era delegado de la UOM y fue asesinado en junio de 1976. Cristian perdió a ambos padres durante el terrorismo de Estado.
El proceso de reconstrucción personal no fue sencillo. Horton recordó que durante su infancia y adolescencia debió convivir con las marcas físicas y emocionales del ataque, el temor social y la vigilancia policial. “Todavía soy el chico que tiraron por la ventana”, dijo al describir cómo persistió durante años una versión falsa sobre lo ocurrido. También contó que efectivos policiales se presentaban periódicamente en la casa de su abuela para preguntar por él, una situación que vivían como una forma de amedrentamiento.
“Que los jóvenes sepan la verdad”
Para Horton, el avance judicial tiene una dimensión que excede lo personal. Consideró que también es importante para Villa Constitución, una ciudad atravesada por la represión durante aquellos años. “Es importante para Villa también, porque venimos con un sinsabor grande por la causa del Villazo. Ahora hay otra causa de una persona de Villa, y Villa estuvo en el ojo de la tormenta en aquella época”, expresó.
El dirigente cooperativista manifestó su agradecimiento al fiscal Villatte, a los equipos que trabajaron en la investigación y a su familia, su esposa, sus hijas, sindicatos y organizaciones que lo acompañaron durante el proceso. Reconoció que la causa demoró muchos años, pero valoró que todavía sea posible investigar y llevar a los responsables ante la Justicia.
Finalmente, planteó la necesidad de que lo ocurrido se conozca y se estudie, especialmente entre las nuevas generaciones. “Lo importante hoy es poder escribir la historia y que en la escuela se estudie lo que pasó”, sostuvo. Y agregó: “Que nunca más siga vigente, que la memoria siga vigente, que la verdad se sepa”.
En Villa Constitución, el nombre de María Cristina Lucchesi ya fue incorporado a un espacio público del barrio 9 de Julio, entre los barrios Talleres y 9 de Julio, a partir de una iniciativa impulsada por el entonces concejal Gonzalo Cristini. Horton señaló que todavía está pendiente realizar una actividad para concretar ese reconocimiento y mantener viva la memoria de su madre.