
Boxeo en Sacachispas: una propuesta recreativa que crece y también forma competidores
La disciplina funciona desde hace cuatro años en el club con una propuesta abierta a toda la familia, mientras algunos de sus integrantes encontraron allí el camino para dar el salto al boxeo amateur.
El boxeo tiene su espacio en el Club Atlético Sacachispas desde hace cuatro años y lo hace con una propuesta que se diferencia de la tradicional mirada competitiva de la disciplina. Bajo la conducción del profesor Jesús Cardozo, las clases están pensadas principalmente desde un enfoque recreativo, abierto a personas de distintas edades y sin distinción de género, con el objetivo de realizar actividad física, aprender los fundamentos del boxeo y compartir un espacio en familia.
“Ya hace cuatro años que estamos con el boxeo recreativo, que incluye a toda la familia, no es competitivo. Realizamos un deporte, lo adaptamos a cualquier tipo de persona, ya sea grande, chico, no hay problema, no discriminamos absolutamente a nadie”, explicó Cardozo durante la visita de Vuelta Olímpica a las instalaciones del club. Las clases se desarrollan durante todo el año, los lunes, miércoles y viernes de 21 a 23, y buscan que cada participante pueda acercarse a la actividad de acuerdo con sus posibilidades y objetivos.
La propuesta fue construyendo, además, un grupo que trasciende el entrenamiento y genera vínculos entre quienes concurren. Dardo Molina es uno de los integrantes que encontró en el boxeo una alternativa para realizar actividad física y que, con el paso del tiempo, terminó convirtiendo aquel primer acercamiento en una práctica sostenida. “Empecé a moverme acá y me empecé a sentir bien, entonces nunca lo dejé”, contó Dardo, quien lleva alrededor de cuatro años entrenando de manera recreativa y destaca especialmente el ambiente familiar y contenedor que encontró en Sacachispas.
En ese mismo sentido, la propuesta también busca romper con la idea de que el boxeo es una actividad exclusivamente masculina. La participación femenina forma parte del espacio recreativo y el objetivo es que cualquier persona que tenga curiosidad o simplemente quiera realizar una actividad física pueda acercarse. “Nosotros venimos más que nada para hacer una actividad, para entretenernos, hacer algo distinto”, comentó Andrea Sarraf, quien además remarcó la importancia de que el grupo pueda seguir creciendo y recuperando participantes en la rama femenina.
Sin embargo, dentro de ese ámbito recreativo también surgió la posibilidad de que algunos chicos encuentren una vocación competitiva. Ese es el caso de Catriel Báez, quien comenzó entrenando junto a Cardozo y, a partir de su propia inquietud, decidió probarse en el boxeo amateur. El entrenador se contactó con el profesor Iván Protti, de IMAD Competiciones, y luego de una evaluación se abrió el camino para que Catriel pudiera comenzar a competir.
El debut llegó en los últimos días de agosto, en el Club Carriego de Rosario, donde Báez enfrentó a Vladimir Carnero y consiguió quedarse con la victoria por puntos. “Me sentí bien, muchos nervios, muchas emociones, mucho por demostrar, muchos sacrificios además, pero bien, bien, vamos a seguir adelante”, relató el joven boxeador al recordar su primera experiencia sobre el cuadrilátero. Ahora, su próximo desafío será el 26 de septiembre, fecha para la que continúa entrenando y buscando seguir creciendo.
Cardozo se mostró orgulloso por el recorrido de su pupilo y destacó las condiciones que observa en él. “Las expectativas son 100%, tiene un perfil muy bueno para desempeñar el deporte, y va a llegar muy lejos el nene”, sostuvo el entrenador, quien también resaltó su disciplina y personalidad: “Es un chico sumiso, inteligente, muy educado, sobre todo muy educado, y tomó la disciplina muy en serio”. El propio Jesús asegura que Catriel tiene además una herramienta que puede convertirse en una de sus principales características arriba del ring: “Tiene un gancho al hígado que mata”.
La experiencia de Sacachispas demuestra así que el boxeo puede ser mucho más que una disciplina de competencia. En el club funciona como un espacio de actividad física, aprendizaje, integración y encuentro para personas de distintas edades, mientras que también permite que quienes descubren una vocación competitiva puedan iniciar otro camino. Junto a Jesús Cardozo, participantes como Dardo Molina y Andrea Graf forman parte de ese espacio recreativo que busca seguir creciendo, mientras Catriel Báez representa hoy la posibilidad de que, desde ese mismo lugar, aparezcan nuevos competidores.