
Alcohol: la información también es una herramienta para cuidar la salud
El Dr. Rubén Mingroni explicó cómo actúa el alcohol en el organismo y advirtió sobre el aumento del consumo en adolescentes. Brindó recomendaciones para reducir riesgos y promover hábitos saludables.
El consumo de alcohol forma parte de muchos encuentros sociales, pero conocer sus efectos sobre el organismo continúa siendo una herramienta fundamental para prevenir daños. Con ese objetivo, el médico Rubén Mingroni brindó consejos en SUR+ en la que abordó, desde una perspectiva científica y accesible, las principales consecuencias del consumo de bebidas alcohólicas, con especial atención a adolescentes y jóvenes.
Lejos de un mensaje alarmista, el profesional sostuvo que la prevención comienza con el conocimiento. "La gente va a consumir alcohol y tiene que saber qué es lo que consume y cuáles son las consecuencias", señaló.
No todas las bebidas producen el mismo efecto
Mingroni explicó que la cerveza contiene entre un 4 y un 6% de alcohol, el vino alrededor del 12% y las bebidas blancas, como el whisky, el tequila o el fernet, entre un 40 y un 45%. Esa diferencia, indicó, determina el impacto que cada bebida produce sobre el organismo.
Entre las recomendaciones para disminuir riesgos destacó consumir alcohol con el estómago lleno, alternar cada bebida con un vaso de agua y evitar hacerlo en soledad, ya que estar acompañado permite recibir ayuda ante cualquier complicación.
El desafío del consumo en adolescentes
Uno de los ejes centrales de la charla fue el inicio cada vez más temprano del consumo de alcohol. El médico recordó que antes de los 25 años el cerebro continúa en desarrollo y que los episodios de consumo excesivo en poco tiempo —conocidos como binge drinking— pueden provocar lesiones cerebrales, además de afectar otros órganos.
También explicó que las mujeres metabolizan el alcohol de manera diferente, por lo que una misma cantidad genera efectos más intensos y aumenta el riesgo de intoxicación.
Un mensaje claro: alcohol y conducción no se combinan
El especialista fue categórico al recordar que conducir después de beber nunca es una opción segura. Incluso pequeñas cantidades de alcohol alteran los reflejos, la coordinación y la capacidad de reacción, incrementando el riesgo de siniestros viales.
Una mirada integral sobre la salud
Más allá del alcohol, Mingroni vinculó esta problemática con otros desafíos sanitarios actuales, como el aumento del sobrepeso infantil, el consumo de alimentos ultraprocesados y el sedentarismo. Advirtió que el hígado graso no alcohólico es una enfermedad cada vez más frecuente y remarcó la necesidad de promover desde la infancia una alimentación equilibrada y la práctica regular de actividad física.
Para el profesional, el desafío no pasa únicamente por desalentar el consumo, sino por brindar información confiable que permita tomar decisiones responsables y fortalecer el acompañamiento de las familias y de toda la comunidad.