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Rodrigo Moreira: emotivo recibimiento al campeón

Las únicas lágrimas que valen la pena son las de felicidad, y el martes sobraron en calle Pasteur. Fue frente a la casa de Rodrigo Moreira, se multiplicaron en cada rostro de familiares y amigos que lo recibieron como se merece: como un campeón.
Moreira ganó el domingo el Sudamericano Sub-17 con la Selección Argentina. El lunes estaba en Buenos Aires y el martes al mediodía en su Villa natal.
Emocionados lo esperaban sus papás, sus hermanos, sus primos, tíos, familiares, amigos, vecinos. Chicos y grandes. Carteles de aliento, caras pintadas con los colores celeste y blanco. Música. Fuegos artificiales. Y como decíamos, emoción, mucha emoción. Bajó de un auto acompañado de su representante, la calle estaba repleta, y los abrazos se entremezclaron con las lágrimas. Rodrigo, “Melón”, campeón. Campeón cumpliendo sueños que nunca había imaginado.
Cuando emigró a Independiente de Avellaneda fue con un objetivo claro: jugar en Primera. Su estadía en la cantera del Rojo, lo llevó a ir sumando anhelos, que hasta aquella primera nota que compartió con Tribuna Sur, ni siquiera suponía que podía cumplir.
Hoy, la realidad de este pequeño gigante de 16 años (categoría ’96, nació el 15 de julio); es muy distinta. Obviamente jugar en Primera es su meta, pero mientras espera su oportunidad, se da el lujo de gritar campeón con Argentina; de jugar un clásico ante Brasil; de estar en las páginas de todos los medios gráficos del país; de ser un orgullo más para Villa Constitución; de aprender, crecer y disfrutar de esto que tanto ama: el fútbol.
Pasaron los saludos, los abrazos, las felicitaciones, los puños apretados arengándolo a seguir por este camino, las fotos individuales con cada uno de los presentes (nadie quiso perderse la oportunidad de posar con el juvenil).
El papá prepara un asado, la mamá todavía eufórica recibe a quienes siguen arribando y despide agradecida a los que empiezan a retirarse.
Tribuna Sur lo espera, observa con la misma emoción que todos, y finalmente cuando todo se tranquiliza comienza a preguntar.
“Fue un sueño clasificar, jugar con Brasil y obvio salir campeón”, dijo emocionado mientras comenzaba a distenderse. Ahora queda un sueño más, ir al Mundial que se disputará en Emiratos Árabes entre el 17 de octubre y el 8 de noviembre de este año. “Falta mucho, todavía no sabemos quiénes van a ir. Seguro que quiero estar, pero tengo que esperar y seguir trabajando para que me convoquen”, contó.

El campeonato
En cuanto al Sudamericano, Rodrigo pasó por muchas. Comenzó de titular, después fue al banco. En algunos partidos le tocó ingresar. Volvió al once inicial. Fue noticia por gritarle un gol en la cara a los pibes uruguayos. Jugó un clásico, y fue expulsado sobre el final. Cumplió la fecha de suspensión y Humberto Grondona volvió a confiar en él y en la última fecha salió desde el arranque ante Venezuela. Jugó todo el partido, y tras el empate en dos, se desahogó y gritó campeón.
Entre tantas idas y vueltas, Rodrigo (o “Melón” para sus seres queridos), rescató los mejores momentos de la competencia que duró casi un mes (del 2 al 28 de abril).
“Sin dudas el campeonato ganado. Es algo que no esperaba. Los festejos con la copa. Y jugar contra Brasil, era uno de mis sueños y lo cumplí”, explicó y se refirió a la roja directa que vio a los 42’ del segundo tiempo de ese partido. “El árbitro tomó una decisión, no sé si era para roja, pero ahora ya está”, dijo.
Y continuamos por ese camino, hablando ahora de la otra polémica. Aquellos festejos “excesivos” frente a Uruguay. “Fue un momento de calentura. No era un partido para ir perdiéndolo por como estábamos jugando. Me salió hacer eso y lo hice”, explicó.
Una ficha fundamental en este campeonato fue el DT, Humberto Grondona (hijo), “él, sus ayudantes, todos son gente muy buena. Me apoyaron en todo y sólo tengo palabras de agradecimiento”.

Sí se puede
A lo largo de toda la cobertura del Sudamericano mencionamos el sacrificio que Rodrigo hace día a día en Independiente. Se fue muy chico, y está lejos de su hogar, su familia, sus seres queridos. No es fácil, y no todos pueden. Por eso esta vuelta se siente como un premio a tanto trabajo. “Llegar y ver que están todos acá esperándome, felices por mí, es hermoso. Lo siento como un reconocimiento”, sostuvo el juvenil defensor.
Párrafo aparte para el apoyo incondicional de su familia, “están siempre”, dice emocionándose otra vez.
Por último, Moreira dejó un mensaje a todos esos chicos que tal vez tienen el mismo sueño que él. “Si tienen un objetivo en mente, que se propongan alcanzarlo, con trabajo lo van a lograr, con esmero se logra”. 

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