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Porvenir Talleres goleó en el primer clásico del año

Los minutos pasaban, las horas quedaban atrás y, lentamente, el día señalado se acercaba. Después de varios meses de espera, después de toda una semana regocijada de ilusiones, el momento indicado llegó. Despacio, sin prisas pero sin pausas, los simpatizantes de ambos bandos comenzaron a colmar La República para ser testigo fiel de una nueva actuación del club de sus amores.
Una verdadera multitud dijo presente en el estadio del Monstruo bajo un cálido sol que, a veces, los dejaba en soledad para situarse detrás de alguna nube.
Llenos de anhelos, ilusiones y deseos de gloria, Porvenir Talleres y Riberas del Paraná saltaron al campo de juego para abrir el primer capítulo de esta novela veraniega.
En los bancos, un clásico muy particular.
El primero en pisar el césped fue el Monstruo. El conjunto de Norberto Scheggia formó con Gastón Riganti en el arco; Lucas Ramos, Jesús Britos, Diego Pérez y Germán Rica en la defensa; Maximiliano Heredia, César Verdera, Cristián Guerra y Julián Ruelli en el medio; José Ricchione y Gabriel Rojo en ataque.
Acto seguido La Academia hizo delirar a todos sus simpatizantes con su presencia dentro de la cancha. Damián, el menor de los hermanos Scheggia, paró en el campo a Nahuel Torres; Paulo Berón, Germán Rodríguez, Diego Fuentes, Fernando Ramírez; Eneas Caraball, Leonardo Marinozzi, Miguel Bronzone y Carlos Izarra; Juan Cruz Martínez y César Pereyra.
Martín Cardozo, árbitro del encuentro, señaló el círculo central, dio la orden y las ilusiones comenzaron a rodar a la par del esférico.
Porvenir Talleres comenzó presionando, arrinconó a Riberas del Paraná en su propio terreno y, antes del minuto, sacó una ventaja vital de cara a los 90 minutos.
Tras una pelota llovida al borde del área, Diego Fuentes marró el rechazo y metió el balón dentro del rectángulo. José Ricchione controló, encaró y Germán Rodríguez no tuvo más remedio que derribarlo dentro del área.
César Verdera, ex Riberas, acomodó la pelota y, con una ejecución fuerte al medio, aseguró su remate. A tan sólo 45 segundos de iniciado el juego, desde la pena máxima, el Monstruo comenzaba a edificar una victoria irrefutable.
El conjunto local siguió manejando los hilos del partido pero, con más entrega que precisión, la visita comenzó a adelantarse en el campo y logró emparejar el tanteador.
Luego de un profundo cambio de frente, César Pereyra peinó de cabeza y la pelota cruzó el área. Por atrás apareció Carlos Izarra y, con un disparo potente, decretó el 1 a 1.
Sin embargo, la Academia no llegó a reacomodarse tras la igualdad que, tan sólo 4 minutos después, el Monstruo volvió a trepar en el marcador.
A los 11, Maximiliano Heredia dibujó una magnífica jugada personal por el sector izquierdo y, al llegar a la raya final, envió un centro rasante al borde del área chica. Jesús Britos, con olfato goleador, cruzó su remate y anotó el 2 a 1.
Sin tiempo a que reaccione el rival, cuando se cumplía el primer cuarto de hora, el gran goleador tallarín dio el golpe de nocaut. Tras una brillante habilitación de Julián Ruelli, Gabriel Rojo controló la pelota en el vértice derecho del área chica y, ante la salida del uno académico, la pico por sobre su cuerpo.
Con la nutrida ventaja de dos goles, Porvenir Talleres continuó dominando el ritmo del partido y, en ningún momento, sufrió. Riberas no lograba hacerse del balón y, hasta entonces, la diferencia estaba justificada.
Antes del cierre de la primera parte, el elenco de Norberto Scheggia pudo ampliar el marcador pero, esta vez, Nahuel Torres le ganó el mano a mano a Heredia y evitó una nueva caída de su valla.
El primer tiempo se esfumó y, los jugadores de Talleres, se fueron al vestuario con la tranquilidad de haber protagonizado un muy buen tiempo pero, sobre todo, por haber podido plasmar en el tanteador la diferencia que hubo en el campo. Por su parte, el elenco de la Academia no logró descifrar el planteo que mostró el local y se fue a las duchas con la sensación de no haber podido desplegar en el terreno todo lo trabajado en la semana.

Segundo tiempo
Para jugar los segundos 45 minutos, el técnico de Riberas modificó algunas piezas en ofensiva y mandó a la cancha a Maximiliano Reinoso y Agustín Berón, en lugar de César Pereyra y Juan Cruz Martínez. Con estos cambios, Damián Scheggia buscó darle mayor velocidad a una delantera que se encontraba desconectada del resto del equipo.
De igual manera, a pesar de las modificaciones, la Academia no lograba hacerse del balón y, cada vez más, debía recurrir a la pierna fuerte para cortar el circuito de juego del conjunto local.
Tal es así que, luego de engendrar un esquema de toques cortos y precisos, el Monstruo volvió a sentenciar la suerte de su eterno rival.
El “Gabo” pivoteó en el límite del área grande y habilitó con gran eficacia a la “Joya” Ricchione. El experimentado delantero la paró con el pecho y definió con sutileza por encima del portero albirrojo. Golazo para decretar el 4 a 1.
Talleres continuó hilvanando pases y recorrió el campo de juego a lo largo y a lo ancho. Riberas, por su parte, inundado de impotencia por no poder hacerse de la pelota se quedó con un hombre menos. A los 25, Leonardo Marinozzi se ganó la segunda tarjeta amarilla y debió retirarse a las duchas antes de tiempo. Sin protestar, el capitán revoleó la cinta y se fue extremadamente enfurecido al vestuario. En un simple acto, el “Popo” resumió el estado anímico de todo un elenco que se vio superado desde el primer minuto.
Si bien la superioridad era notoria, el Monstruo logró sacar mayor ventaja con un hombre de más y, a los 30, le puso punto final al duelo para delirio de todos sus hinchas.
“Tachuela” Heredia recorrió el área chica con la pelota dominada en sus pies y, ante la salida de Torres, resolvió con un sutil remante por entre las piernas del portero.
Nuevamente, un ex Riberas, decretaba el 5 a 1 y le bajaba la persiana al partido.
Con la abultada ventaja a su favor, Talleres deleitó a sus fieles con pases de precisión en el terreno central y dejó correr los minutos.
El Monstruo, luego de una brillante actuación, se quedó con el primer derby de verano con un categórico 5 a 1 que quedará guardado en la retina de todos sus hinchas.
En la otra vereda, Riberas se sintió superado desde el primero hasta el último minuto y, en ningún momento, pudo plasmar en el campo su patrón de juego.
El primer capítulo se cerró, ahora, habrá que esperar hasta el próximo domingo para ver como continúa está historia entre los dos gigantes de la ciudad.

Resumen
Clásicos de pretemporada
Partido de ida

Porvenir Talleres 5
Riberas del Paraná 1
Goles: César Verdera (p), Jesús Britos, Gabriel Rojo, José Ricchione, Maximiliano Heredia (PT); Carlos Izarra (RP)
Terna arbitral: Martín Cardozo, Martín Flores y Rubén Ponce
Expulsado: Leonardo Marinozzi (RP)
Cancha: Porvenir Talleres

En Sub-20 también fue victoria tallarina 

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