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La escasez de recursos limita el accionar de la Policía

La UR VI afronta una constante merma en sus recursos humanos.

La capacidad real de la Unidad Regional VI de Policía para brindar seguridad a los villenses y al resto del departamento Constitución fue puesta en tela de juicio en las últimas semanas, en especial luego de una tensa reunión realizada en el municipio local para abordar el tema seguridad, y de la cual dio amplia información Diario EL SUR. Algunos conceptos vertidos en esa circunstancia sirven para orientar la discusión y también para analizar la situación de la fuerza policial que hoy comanda el comisario mayor Marcelo Albornoz, quien sin dudas se ve obligado a “administrar la escasez”.

En la reunión mencionada, realizada el miércoles 27 de septiembre, el senador Germán Gicomino expuso que en la actualidad a la Unidad Regional VI le faltan al menos 193 efectivos para todo el departamento Constitución, 60 de ellos en Villa Constitución. Esto para llevarlo al “número histórico” de hace una década atrás. Es decir a la par que la población creció el personal de la fuerza policial decreció. En el último año alrededor de 60 policías dejaron esta regional por diversos motivos (retiro, problemas de salud, traslados) y ninguno de ellos fue repuesto.

En resumen, hay menos policías que hace 10 años para brindar seguridad a una población que en ese lapso fue creciendo sin pausa, baste recordar que el censo del 2001 de Villa Constitución arrojó  44.369 habitantes y el de 2010 un total de 47.903. Actualmente la Unidad Regional VI cuenta con aproximadamente 300 personas en su plantel, de las cuales unas 50 son administrativas, ninguna de las cuales portan armas o está capacitada para tareas de calle. A ellas se les suma un pequeño número de profesionales, tales como médicos y abogados.

El personal policial debe realizar traslado de detenidos y esto limita los patrullajes.

Comisarías vacías

De los aproximadamente 250 efectivos que quedan para tareas operativas se distribuyen en los 19 distritos del departamento Constitución. Cabe recordar que la UR VI está compuesta por la Comisaría 1ª y la Comisaría 13ª, en Villa Constitución, donde además se encuentran las agrupaciones Cuerpos (Comando Radioeléctrico y Sección Motorizada) y Orden Público, Grupo de Acción Táctica, Judiciales y Centro de Orientación a la Víctima de Violencia Familiar y Sexual (Comisaría de la mujer).

En el resto del departamento cuenta con la Comisaría 2ª de Alcorta, la 3ª de Máximo Paz, la 4ª de Santa Teresa, la 5ª de Empalme, la 6ª de Peyrano, la 7ª de Sargento Cabral, la 8ª de J. B. Molina, la 9ª de Pavón Arriba, la 10ª de Bombal, la 11ª de Juncal y  la 12ª de Godoy; más la sub comisaría 2ª de Pavón y los destacamentos 2º de Cañada Rica, 3º de Cepeda, 4º de General Gelly, 5º de La Vanguardia, 6º de Rueda y 8º de Theobald.

 

Personal insuficiente

Para cubrir todas estas dependencias y agrupaciones la UR VI dispone de 250 efectivos que, lógicamente actúan en distintos turnos. Por ello en las dos comisarías de Villa Constitución la guardia actual es de 2 policías por turno, cuando  el mínimo ideal sería de 5; en tanto en el resto de las comisarías del departamento, generalmente es de 1 efectivo, lo que disminuye notablemente la eficacia de cualquier tarea preventiva que se intente diseñar.

El brazo operativo, que es el Comando Radioeléctrico, sufre una anemia similar. Compuesto en el presente por 56 efectivos, estos se distribuyen en 5 tercios de 10 integrantes. Cada tercio cubre un turno, por lo que significa que sólo pueden salir a la calle 4 móviles ya que se requieren al menos dos policías por unidad. Pero no siempre esos patrulleros se destinan a tareas de prevención sino que a diario son comisionados para otros fines como repartir notificaciones y citaciones, trasladar detenidos o víctimas de delitos.

 

De policías a carteros

Por día llegan más de un centenar de notificaciones y citaciones de la Comisaría 1ª, de la Comisaría de la Mujer, de Fiscalía y de los juzgados (un promedio total de 120). Por lo tanto, dos efectivos de Comando Radioeléctrico y un móvil, se ocupan desde las 8 a las 18 de oficiar de “carteros” repartiendo esas cédulas judiciales por toda la ciudad. Lo cual deja sólo tres móviles para las tareas de prevención, aunque también cotidianamente deben realizar traslados dentro y fuera de la ciudad de detenidos o víctimas.

Otro drenaje de efectivos a tareas que merman el nivel de seguridad en la ciudad lo representan los 8 policías destinados a custodiar los edificios de Tribunales y Fiscalía, 4 en cada inmueble. Tarea que bien podría realizar una empresa de seguridad privada, lo que liberaría a estos uniformados para se incorporen al trabajo de calle. Asimismo las audiencias imputativas requieren de una custodia de entre 6 a 10 efectivos, e incluso un mayor número si se trata de una causa que puede derivar en hechos violentos.

La demanda del poder judicial resta entonces diariamente a 8 policías a las tareas de prevención y un promedio de otros tantos cada vez que se realizan audiencias. Y a ello debe sumarse el personal abocado a la custodia del Módulo de Detención Transitoria, que son alrededor de 20. No se pueden mencionar cifras exactas porque también inciden en estos números el personal con carpeta médica y movimientos de personal que se realizan ante diversas necesidades.

 

No sólo delitos

A este panorama debe añadirse un notable incremento en “las incidencias”, es decir hechos de violencia doméstica o de género que alcanzan un promedio de 8 por día, las que se duplican los fines de semana. En estos incidentes también toma intervención personal de Comando Radioeléctrico al igual que en la media docena de siniestros viales que se registran en Villa Constitución cada día.

Ante esta situación se entiende que el intendente Jorge Berti expresara en la reunión del 27 de septiembre: “Menos mal que tenemos a Gendarmería”, en referencia que su presencia le brinda una vital colaboración a la Policía para mejorar las tareas de prevención. En ese encuentro tanto Berti como el director de Prevención y Seguridad Ciudadana, remarcaron que más allá de todo el aporte que puede realizar el municipio, la responsabilidad de brindar seguridad es del gobierno provincial.

Para conformar la Sección Motorizada se utilizó efectivos de Comando Radioeléctrico.

No quieren ser policías

Pero el gobierno provincial también tiene sus problemas para responder a esta demanda y uno de ellos es la baja inscripción de aspirantes a policías y sobre todo con residencia en el sur de la provincia. En la Unidad Regional VI estimativamente el 60 por ciento del personal es del norte, incluso una integrante de Comando Radioeléctrico continua residiendo en su localidad, Vera, ubicada a casi 500 kilómetros de Villa Constitución. Cada viaje para cubrir su guardia la implica un desembolso de 900 pesos.

Ya en 2015, en una visita a Villa Constitución, el por entonces eferente del Ministerio de Seguridad en el Nodo Rosario, Dr. Gustavo Zignago, advirtió sobre la evidente merma en las inscripciones para el Instituto de Seguridad Pública (ISeP) y agregó que “esta circunstancia también requiere que podamos conseguir recursos policiales del centro sur de la provincia. Esta es una debilidad que tiene el sistema porque esta zona no genera recursos policiales porque seguramente hay otras opciones”.

 

El 911

Y como si fueran pocos los problemas inherentes a la escasez de recursos para brindar una adecuada respuesta a los ciudadanos, se presentan los derivados del sistema 911. Hugo Bruno cuestionó la forma en que funciona en Villa Constitución aunque en realidad lo que parece fallar es el protocolo con el que actúan las operadoras, que están situadas en Rosario. También es evidente el desconocimiento de la idiosincrasia local y del ejido urbano, algo similar que les pasa a los nuevos policías que llegan a Villa desde el norte y deben adaptarse a un entorno muy disímil al suyo.

Con respecto al 911 podemos tomar como ejemplo un llamado realizado por una vecina de barrio San Jorge (ubicado junto a Raviolo). La víctima informa de un robo y pide presencia policial; ante la pregunta del domicilio la mujer dice que se encuentra en “Falucho al fondo”. La operadora le pide que le dé el número de la casa y la denunciante le dice que no tiene pero que “la policía de Villa” sabe dónde es, no obstante la operadora insiste una y otra vez, en forma exasperante, que ella necesita una dirección exacta para mandar el móvil y que no le sirve “Falucho al fondo”.

En la misma comunicación la operadora realiza preguntas que, según consultas a fuentes especializadas, no son necesarias en ese momento y que deberían realizarlas personal de la PDI a la hora de la investigación, tales como por dónde ingresaron los ladrones, qué se llevaron, si conoce sus identidades y otros interrogantes similares. Ante este accionar la afirmación de Bruno adquiere una total correspondencia con los hechos.

 

Sin soluciones

Por el momento, los esfuerzos aunados de todos los sectores siguen siendo limitados para solucionar el problema, el cual aumenta en la misma proporción que disminuyen las posibilidades de brindar una adecuada respuesta al reclamo de la ciudadanía. Faltan policías, los pocos que hay se desperdician en tareas que bien podrían realizar civiles o personal de otros estamentos y para colmo la carrera policial no resulta atractiva y la inscripción es mínima. Sin dudas es momento de rediseñar la prestación de servicios y optimizar los recursos.

 

 

 

 

 

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