Adrián Gómez: “Donde hay arte hay esperanza en la humanidad”

La Escuela de Oficios y Saberes en su proyecto «La EOS y los Villenses hacedores de cultura» presenta al músico y escritor, Adrián “Beethoven” Gómez.

PARA ADRIÁN GÓMEZ “LA INSPIRACIÓN ES SÓLO UN ASPECTO DEL PROCESO CREATIVO, EL OTRO ES EL TRABAJO Y LA DEDICACIÓN”.

El escritor y psicólogo villense, Adrián Gómez comenzó entrando a su memoria para contar acerca de sus inicios, y confesó “no recuerdo un momento puntual, pero en mi adolescencia escribía cosas aisladas, pensamientos, frases y alguna que otra poesía o letra de canciones, ya que lo mío desde muy temprana edad fue la música”.

“Creo que en un momento descubrí la dimensión propia de la poesía cuando empecé a escribir sin el contexto de la música”, reveló y continuó “fue allí cuando me metí en ese universo tan vasto y rico que es la poesía”.

Aunque, precisó que “siempre me incliné más por la poesía. Y cuando descubrí el haiku (género de poema breve de origen japonés) me impactó profundamente; de cómo, con tan pocas palabras se puede expresar o sugerir tanto. Es el poder de irradiar con lo mínimo”. 

 

Su trabajo como escritor

“Soy autodidacta, por no decir corajudo”, declaró entre risas y luego añadió “hay épocas que escribo asiduamente y otras que no tanto. Hoy por hoy, por ejemplo sólo escribo letras para mis canciones. Es cíclico, me gusta seguir el ritmo de las circunstancias, que son siempre cambiantes, como la vida misma”.

Mientras que, profundizó “creo en la inspiración totalmente y no le temo a la hoja en blanco porque no lo tomo como un trabajo para mí, en el sentido de la obligatoriedad”. “La hoja en blanco puede ser un nuevo universo o simplemente aceptar que en ese instante no es por ahí”, reflexionó.

En tanto, opinó “la inspiración es sólo un aspecto del proceso creativo, el otro es el trabajo y la dedicación. Con la inspiración sola no se logra nada”. Por ende, contó “no tengo un ritual específico. Cuando una palabra o imagen me persigue y dan vueltas en mi mente para que las siga, ahí voy a ver qué descubro. Luego es un trabajo que dura lo que tiene que durar hasta que quede terminado”.

 

Sus influencias y los parámetros

Por otra parte contó “mis escritores favoritos son aquellos que al leerlos me conectaron con mi sensibilidad y, en cierta manera, ampliaron mi cosmovisión de la vida”. “También ciertos libros de sabiduría milenaria, que para mí es poesía pura”, sumó el escritor.

Sin embargo señaló que “las influencias son inevitables, la poesía contemplativa de Juanele, la serena observación del instante presente en la naturaleza del haiku; que, por otra parte, según las corrientes más ortodoxas para escribir un haiku hay ciertos parámetros a respetar, como por ejemplo, una métrica específica y la ausencia de metáforas. Y ahí me di cuenta de cómo nuestra mente occidental está muy habituada a pensar y escribir con metáforas. Por eso el haiku me parece interesante y todo un desafío”.

 

El escritor y la realidad

“En cuanto a la idea de tomar temas para escribir, creo que funciona más como una danza entre la percepción de la realidad (el mundo de afuera) y lo que despierta adentro. Y viceversa también”, comentó el escritor.

En este marco, afirmó “por lo general no planifico, sigo las imágenes y percepciones que vienen de adentro. A veces es una palabra o frase que actúa como disparador de lo que luego va surgiendo”.

“Incluso suelo escribir sin saber de antemano qué idea escribir; me guían ciertas palabras e imágenes, y es sorprendente lo que surge. Carl Jung llama a esto «imaginación activa», una especie de meditación”, destacó y amplió “por lo general voy modificando lo que escribo. Y una vez escrita la idea intervengo con las correcciones que suelen ser a veces interminables”.

 

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