El sábado se cumplen 211 años del Combate de San Lorenzo

El sábado se cumplen 211 años del Combate de San Lorenzo

Por Miguel Ángel Brusasca Alessio

Presidente de la Filial “Santa Fe” del Instituto Sanmartiniano del Perú, Coordinador General de Filiales del ISMP en la República Argentina.

Cada año, la fecha del 3 de febrero cobra una particular relevancia en materia de efeméride destacada de la Argentina, ya que la misma nos permite evocar aquel breve enfrentamiento armado acontecido en suelo sanlorencino que significó un triunfo memorable de las armas rioplatenses y además el Bautismo de Fuego del Regimiento de Granaderos a Caballo, el cual había sido creado en 1812 en Buenos Aires por el entonces teniente coronel José de San Martín.

Muchas veces, en los discursos que tienen lugar en los actos alusivos a determinadas fechas patrias, hemos escuchado aquella frase que expresa: “que el único soldado que está muerto es aquel soldado al cual se lo olvida”.

Hoy con motivo de un nuevo aniversario del Combate de San Lorenzo esas palabras cobran valor, ya que los granaderos que dieron sus vidas en aquel enfrentamiento están más presentes que nunca en nuestros homenajes y también en nuestros respetuosos y sentidos recuerdos.

Pero como la historia, desde el punto de vista de la investigación y de las interpretaciones, en un hecho dinámico, los referidos homenajes también adquieren jerarquía cuando se trata de recordar, por ejemplo, a los Veteranos de la Guerra de Malvinas.

Al respecto, vale tener siempre presente que aquellos jóvenes soldados, en el año 1982, cargaron sobre sus hombros la enorme responsabilidad de luchar defendiendo la soberanía nacional en los territorios insulares de nuestro Atlántico sur.

Por ello, en una fecha histórica tan particular, como es la evocación del Combate de San Lorenzo, cada habitante bien intencionado de este suelo debe recordar que fue el Padre de la Patria, el general San Martín, quien nos enseñó el camino del honor, del sacrificio y de la austeridad.

Fue su genio militar y su innegable impronta humanista, la que acuñó y legó para las fuerzas armadas aquella frase contundente que expresa: “La Patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas, ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene”.

Ante tales palabras, bien vale que como sociedad reflexionemos sobre tal sentencia, -y a manera de guía-, la hagamos extensiva también a quienes tienen la responsabilidad como funcionarios de dirigir los destinos de las instituciones que conforman el tejido social de nuestras ciudades y pueblos.

Esta evocación patriótica, que hoy nos permite fundirnos en un fuerte abrazo con nuestros semejantes, -aún en la divergencia del pensamiento político-, es un compromiso para dejar atrás cada uno de los desencuentros que han afligido y afligen a nuestro país.

Si así ocurre, no hay dudas que nos sentiremos orgullosos de haber ocupado un lugar de honor como soldados de la vida, abordando una lucha que tiene como objetivo el triunfo de valores sustanciales como la solidaridad, la confraternidad, la fuerza del trabajo, la importancia de la educación y el respeto por nuestros niños y mayores.

En síntesis, si tal objetivo se alcanza y se consolida, sabremos que tal esfuerzo será el mejor homenaje para todas las mujeres y hombres de la Argentina que cada día se ponen de pie para hacer posible que esta tierra sea un lugar en el mundo donde, -tal como expresara el General San Martín-, “La educación y el fomento de las letras sea la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y hace felices a los pueblos”.

Redacción Diario EL SUR