Delincuentes armados atacaron al cantautor Diago Zalazar

Delincuentes armados atacaron al cantautor Diago Zalazar
DIEGO ZALAZAR TODAVÍA NO ENTIENDE QUÉ SUCEDIÓ, SÓLO QUE SALVÓ SU VIDA DE MILAGRO.

Una dramática situación que le pudo costar la vida le tocó atravesar al cantautor Diego Zalazar cuando fue perseguido por delincuentes armados que aparentemente confundieron el utilitario que conducía con el vehículo de un repartidor e intentaron asaltarlo. Al menos esa es la principal hipótesis de lo sucedido y que puede explicar el violento incidente del que fue víctima. De no ser así, las circunstancias son tan inusuales y desconcertantes, que aparecen como inexplicables.

Todo comenzó en la mañana del martes, a las 11, cuando Zalazar salió de Empalme para dirigirse a su trabajo en una empresa de San Nicolás conduciendo su camioneta Ford Courier. Tomó el acceso Romanello y accedió a la ruta 90. Allí mismo comenzó la serie de hechos violentos. Un automóvil Chevrolet negro, posiblemente Prisma o Aveo, de vidrios polarizados, que pasó cuando esperaba ingresar a la ruta, se detuvo a mitad del primer puente obstaculizándole el paso.

“El auto hace 200 metros y a mitad de subida, frena. Yo voy detrás de él y cuando me voy acercando no lo puedo pasar porque estaba justo en la subida del puente y podía venir alguien de frente. Digo: ¡Que macana!, se le quedó parado el auto justo acá”, contó Zalazar a Diario EL SUR. “Me aproximo al auto, a una distancia prudencial, por las dudas si el auto se venía para atrás. Y en cuestión de segundos paran atrás mío dos camiones de caudales que venían también de Villa para autopista”, recordó.

En ese momento Zalazar observa que el vehículo detenido parecía estar ocupado por dos personas.” Se podía ver poco porque el auto era bien polarizado”, puntualizó. Sin embargo, parecía como que los desconocidos “entablan una conversación” Acto seguido, “como mi bocina no anda, les hago señas de luces porque el camión de caudales atrás mío me hacía señas de luces a mí”.

 

“¡Abrime, abrime!”

En esa circunstancia el acompañante desciende y se acerca a la Courier. Zalazar lo describió como morocho, corpulento. “Se me viene para la chata, estaba drogadísimo, la lengua dura. Me quiere abrir la puerta del acompañante y me dice: ‘¡Abrime, abrime la puerta!’.  Entonces le digo. ‘Tomatela amigo’ y levanto la ventanilla. El tipo se da la vuelta para para mi lado, ahí nomas puse primera y lo pasé por la banquina. Y cuando paso el auto, miro adentro y veo que a que manejaba era una mujer, con un arma en la mano”, detalló.

La mujer, le gritó: “¡Te vamos a llenar de plomo, hijo de puta!” A esa altura, Zalazar no entendía nada de lo que pasaba y solo pensaba en huir. No obstante, “cuando llegó a la cima del puente miro por el por el espejo y veo que el camión de caudales abre las puertas. Entonces yo digo: Se percataron de lo que pasó porque vieron todo y lo reducen a este tipo, lo detienen. Pero no, el tipo se sube al auto y me empiezan a perseguir”.

 

A más de 100 km por hora

En principio la persecución se da entre los dos puentes de Ruta 90, mientras Zalazar intentaba llegar al acceso a la autopista. En ese trayecto “el auto me alcanzó en cuestión de metros, mi chatita es gasolera y ese era un autazo. Se me pone prácticamente paragolpe con paragolpe, y el tipo saca medio cuerpo afuera con un arma en la mano, haciéndome señas que me tire a la banquina. Y la mujer también con un revólver, un arma, manejando, me hacía señas que me tire”, reseñó el artista quien admitió que no podía entender lo que sucedía. “Pensé 10 mil cosas en 5 segundos”, afirmó.

Mientras huía Zalazar evaluó la posibilidad de tomar algunos de los caminos que llevan a las chacras de la zona o ingresar a la planta de Giacometti. “Estaba llena la ruta, pero era yo solo contra ellos. ¿Quién sabía lo que sucedía? Nadie. Yo tampoco sabía lo que sucedía. Llego a autopista al palo, no se cómo no volqué la chata en el acceso a autopista porque doble a 100”, indicó. 

 

Persecución y despiste

“En la autopista fui pisando la chatita, la pobrecita no daba más. Y los tipos, antes de llegar al puente de Theobald me alcanzan, se me ponen a la par y me quieren embestir la chata, me tiran a chocar. Yo banquiné un poco y el auto se arrima, prácticamente puerta con puerta, y el tipo saca el arma y me la apoya prácticamente en la cabeza. ¡A 140 km por hora! Ahí me tiré de cabeza al asiento del acompañante y la chata se despistó, cortó campo. Y atrás mío venían unos chicos en un camioncito que reparte gas garrafas y pararon a socorrerme, se quedaron ahí conmigo”

“Los tipos amagaron a frenar y siguieron viaje -continuó Zalazar-, se fueron, se fueron al palo pasando autos. Ahí nomás llamé a un amigo que tengo en San Nicolás, en la de DDI que activó el 911, pero no los agarraron. Y el camión de caudales no dio ningún aviso, no hubo alerta de nada. ¿Qué sucedió? No sé. Dicen tanto la policía de acá como la gente de San Nicolás, que han confundido la camioneta con la de algún repartidor, alguno de farmacia de para robar fármacos o el dinero, o algún repartidor de cigarrillos, algún repartidor que saben llevar mucho dinero en esas chatitas que dicen son muy iguales. ¿Qué sé yo?”.

Finalmente, Zalazar destacó el rápido accionar policial, tanto de la DDI de San Nicolás, como de la Comisaría 5ª de Empalme al mando de Leandro Farina.

Redacción El Sur

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