Conflicto territorial entre Iglesia y Vecinal en la plaza de Galotto

Conflicto territorial entre Iglesia y Vecinal en la plaza de Galotto

Esta semana se desencadenó una discordancia entre los ciudadanos en Galotto. Por una parte, los vecinos del barrio, quienes se indignaron y sintieron ofendidos por el cercamiento en un tramo del espacio verde, cuando se realizaba una actividad cultural en la plaza. Y por lado, los representantes de la Iglesia, quienes aclararon que es una propiedad privada perteneciente al Arzobispado de Rosario, que se encuentra en construcción, lo que sería el motivo del vallado.

Esta situación de discrepancia, consta de varios años, la vecinal reclama sobre el estado de abandono del edificio y los peligros que esto conlleva. Emanuel Cané, Presidente de Barrio Galotto, hace mención que desde el momento de asunción (hace cuatro años) su intención es “restaurar y darle vida a ese lugar que estuvo abandonado al día de hoy”. En ese sentido recordó que hace 47 años que ese sector pasó a manos de la comunidad católica por una ordenanza municipal. En los últimos años se encuentra deteriorado lo cual no sólo aplaca la belleza del espacio público, sino que se “prestaba para llevar adelante hechos delictivos y de vandalismo”. Estas condiciones, “generaban un lugar de peligro, suciedad, y oscuridad”, asevera la Comisión de la Vecinal.

Cané comentó que viene gestionando obras y trabajando para explotar este sector de encuentro y expresó que se sintieron excluidos del objetivo de mejoramiento del sitio, por lo que, primeramente, desde la Comisión ejercieron un “poco de resistencia cuando la Iglesia accionó su soberanía del terreno hace unos meses”. Sin embargo, luego de las reuniones con el Concejo Municipal y miembros de la otra parte, consensuaron que en el lapso de 4 años terminarán la obra que se lleva adelante en la Capilla.

 

Emanuel Cané aclaró que el pedido “siempre fue que la municipalidad interviniera”.

 

Molestia en la Vecinal

El Presidente expresó que tuvieron demasiados obstáculos para llevar a cabo actividades y gestiones en cuanto a esta zona en común. Denunció además que se sintió difamado, “por la difusión de mensajes en distintas Capillas, en la cual se argumentaba que la vecinal quería usurpar la propiedad privada”. Además, aclaró que el pedido “siempre fue que la Municipalidad interviniera”.

En cuanto a la última disputa Emanuel Cané enfatizó que “la comisión quiere ser parte del avance y crecimiento. No queremos quedar excluidos, tanto de las decisiones de cómo se va a trazar y llevar adelante la construcción del lugar, si van a tomar más terreno o si van a cercar”.

En ese contexto acentuó: “La finalidad de la Vecinal es que ese espacio de resarcimiento vuelva a tener vida, pretendemos que deje de ser un lugar abandonado y sea un sitio para la cultura” remarcando que “se podría trabajar en conjunto de una mejor manera”.

 

El cura párroco Carrizo enfatizó “no tenemos problema ni nada que ocultar”.

 

“No hay ningún problema”

Ante la difusión del reclamo de los vecinos y la indignación por el cercado del emplazamiento de la Capilla, situada en la plaza de barrio Galotto, en el desarrollo de actividades culturales, el Padre Ramón Carrizo hizo uso de su palabra para aclarar este desconcierto.

El sacerdote de la Parroquia “Nuestra Señora de Fátima” expresó que “es un conflicto que algunos quieren armar, porque en realidad no hay ningún problema”.

Además, fundamentó que la Capilla y el terreno periférico, que es de 45 por 54 metros correspondiente al Arzobispado de Rosario, el cual fue donado en el año 1973. El Párroco se respaldó remarcando que “tienen toda la documentación legal necesaria de pertenencia del terreno e invita a todos los interesados en observarla a que se acerquen”.

Respecto al vallado que generó el estallido, Carrizo aclaró que ésta limitación se realizó por protocolo y seguridad de los ciudadanos, ya que se están realizando tareas de construcción en el edificio. El eclesiástico remarcó “hay que delimitar, entonces se marca un perímetro”, y así, declaró “algunos lo toman a mal, pero uno está dentro de su terreno”.

Además, alegó que su deseo es poder terminar con la obra para brindar servicios a la comunidad, no sólo de fe sino sociales. Y en simultaneo demandó: “Pero nos tienen que dejar tranquilos, hay gente nos hostiga y molesta, nosotros no les hicimos nada, simplemente ejercemos el derecho de propiedad”.

Carrizo reflexionó que esta pugna tiene de raíz; la confusión y “la creencia errónea”, que parte de la propiedad privada, que rodea a la Capilla, pertenece al predio de la plaza y eso es lo que generaría molestia cuando miembros de la institución, utilizan el área para llevar a cabo sus actividades.

 

Conversación entre las partes

En todo el relato, ambos subrayaron estar dispuestos a llegar a un acuerdo y tener una pacífica convivencia, con el fin de poder sacar el máximo provecho del territorio en pos del bien común de la ciudadanía.

Sin embargo, imponen condiciones. Desde la Vecinal exigen participar en varias de las medidas que se lleven adelante en el predio, y, por su parte, los dueños de la propiedad anuncian estar abiertos a todos los que quieran colaborar, pero por el momento requieren “que nos dejen terminar de hacer la construcción”. Ramón Carrizo, anunció “ahora de aportes estamos bien, si quieren acompañar con dinero está bien”, y aclaró que en este momento se está haciendo trabajo de albañilería y estructura, remarcando que “si quieren colaborar en la medida que se pueda no hay problema, ya que es una labor muy específica”.

Respecto a la reunión de Municipio, Vecinal e Iglesia, el párroco afirmó “no tenemos problema ni nada que ocultar”.

 

El cine que desató la lucha

En cuanto a las versiones que circulan sobre el desalojo a los convocados a participar de las propuestas gratuitas de cine a cielo abierto que recorren la ciudad, el Párroco expresó “no sabía pero si lo hicieron está mal. Nosotros no hicimos nada, sólo pedimos que nos avisen y nos pongamos de acuerdo”, fundamentó “eso es propiedad privada, pero nosotros la brindamos”.

 

 

 

 

 

 

Redacción El Sur

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