Robaron y huyeron amenazando a vecinos a punta de revólver

Robaron y huyeron amenazando  a vecinos a punta de revólver

Dos delincuentes encapuchados, uno de ellos portando un revólver, asaltaron una pollería de la zona céntrica y en su huida, amenazaron con el arma a pasajeros de un remis con el que se cruzaron cuando corrían por la calle. El violento atraco ocurrió el sábado en el comercio denominado “Chicken”, ubicado en Av. Ingeniero Acevedo 147, aproximadamente a las 9 cuando recién abría sus puertas para el inicio de la jornada de trabajo, por lo que en la caja solo había el cambio chico. Para fortuna de los asaltantes, al momento del robo se encontraba un cliente que minutos antes había retirado dinero de un cajero automático y fue la víctima más perjudicada.

Alejandro Pari remarcó que los asaltantes “eran pibitos” y que “estaban muy sacados”.
Alejandro Pari remarcó que los asaltantes “eran pibitos” y que “estaban muy sacados”.

 

“Eran más o menos las 9, yo estaba laburando atrás, mi vieja estaba atendiendo, había justo un cliente, y entraron dos pibitos, uno tendría 16 y el otro 14 años, a punta de revólver. Estaban sacados mal, drogados”, relató a Diario EL SUR el titular del negocio, Alejandro Pari. “Se llevaron la plata del señor que estaba comprando cuando ellos entraron,  el que justo había ido al cajero; el celular de mi mamá, las pulseras; mi billetera con toda la documentación. Fue un momento terrible”, señaló Pari aún conmocionado por lo acontecido. En el momento del asalto en el negocio “estábamos mi vieja y yo, y mi hijo atrás”, puntualizó.

“Y lo peor es que no se iban, querían más plata, más plata y más plata. ¡Si eran las nueve de la mañana!, qué plata iba a haber. Teníamos el cambio de la caja, nada más. Pero bueno, lo importante es que no nos lastimaron”, se conformó Pari y remarcó que los dos delincuentes “estaban redrogados”. Asimismo el comerciante admitió que no salió detrás de los delincuentes por lo que desconoce qué dirección tomaron. Poco después un vecino le acercó la documentación que los ladrones arrojaron en la calle. “De la plata y el teléfono olvidate, no lo recuperamos más, pero el menos me devolvieron los documentos”, expresó.

Miedo

Según Pari a la hora del asalto por la siempre transitada Acevedo “no andaba nadie en ese momento. Además, ¿viste como pasa en estas cosas?, la gente no habla, todo el mundo tiene miedo. Yo si hice la denuncia pero la gente me dice: -‘Yo si vi, pero a mí no me nombres, no digas nada’. Ya están reconocidos, saben quiénes son, pero de ahí a agarrarlos…”, planteó el comerciante. Cabe destacar que por la Feria Judicial las órdenes de allanamiento que solicite la fiscal Valeria Pedrana deben tramitarse en los Tribunales de Rosario y esto puede conllevar cierta demora.


Pesquisas de la PDI especulan que estos delincuentes podrían ser los mismos que unos 10 días atrás le sustrajeron el celular a una jovencita en la zona céntrica amenazándola con un revólver.


 

Amenazados

En tanto se sumaron algunos testimonios sobre el accionar de estos dos delincuentes, como el del pasajero de un remis que se cruzó con ello cuando corrían por calle General López desde Acevedo hacia Entre Ríos. El remisero fue también ocasional testigo del ingreso de los delincuentes a la pollería y al verlos venir corriendo le dijo a sus pasajeros: “Esos son los que recién entraron a robar a la pollería Chicken”, recordó el testigo.  “Veníamos por General López, llegando a Córdoba, justo al pibe se le cae el celular y mi mujer lo reconoce y le dice: -‘Yo le voy a decir a tu mamá’ y el pibe agarra y nos apunta con un arma”, refirió a Diario EL SUR.

“Un momento muy feo”

“Era un revólver 32 -continuó el testigo-, para 22 era muy grande y para 38, chico. Iban encapuchados, gorrita, buzo gris, mochila; aparentemente la mochila no era de él sino la que le robaron a un cliente”, destacó. Luego de la amenaza continuaron su carera hacia calle Colón, donde residiría el mayor de los asaltantes. Como el testigo  y su esposa conocen a Alejandro Pari y a su familia, se acercaron inmediatamente al comercio. “Nos conocemos de toda la vida, apenas pasó todo eso fuimos a la pollería a ver cómo estaban, estaba la madre llorando, shockeada. Fue un momento muy feo”.

 

 

Redacción El Sur

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