FÚTBOL // Villa de luto / Dolor por la muerte de Leo Fernández

FÚTBOL // Villa de luto / Dolor por la muerte de Leo Fernández
El “Colo” tuvo sus momentos de gloria en el fútbol nacional. Con Argentinos como ilustra la foto y con River.
El “Colo” tuvo sus momentos de gloria en el fútbol nacional. Con Argentinos como ilustra la foto y con River.

La noticia conmocionó nuestra comunidad. Querido y respetado, Leonardo se destacó como un talentoso futbolista y luego como entrenador, pero más aun como persona.

El ex delantero de Argentinos Juniors y River fue presentado el domingo como entrenador de la 1ª división de All Boys de Santa Rosa, cumpliendo uno de sus objetivos deportivos.

Se encontraba el lunes en el club cuando pasado el mediodía sufrió el primer paro cardíaco que superó gracias a la asistencia inmediata del médico cardiólogo de la institución, Eduardo Leones, que le aplicó las maniobras de Reanimación Cardio Pulmonar (RCP).

Con la llegada de la ambulancia le aplicaron descargas con un desfibrilador que permitió sacarlo del todo del cuadro de muerte súbita, y lo trasladaron al centro asistencial en donde fue intervenido quirúrgicamente para colocarle un stent. Luego quedó internado en terapia intensiva.

Andrea, esposa de Diego (hermano de Leo), charló telefónicamente con TRIBUNA SUR después de conocerse la noticia contándonos que “El Colo” sufría de “presión arterial alta conjuntamente con un índice elevado de colesterol que, lamentablemente, lo hacía propenso a estos cuadros cardíacos y lo obligaba a realizarse chequeos con mucha frecuencia”.

Incluso, tras los primeros estudios una vez internado éstos revelaron que tenía una arteria tapada en un cien por ciento.

Después de operarlo y colocarle un stent, su evolución inicial era favorable pero era trascendental pasar las primeras 48 horas. El miércoles a la mañana alrededor de las 8.30 sufrió la segunda descompensación, esta vez tratándose de un infarto fulminante que hizo estéril el esfuerzo denodado de los médicos por reanimarlo.

Su hermano Diego había viajado el martes junto con su familia a Santa Rosa con la intención de acompañarlo como apoyo en la recuperación. Por lo que se encontraban en el lugar cuando se produjo el deceso del querido Leo: “Mi marido al menos pudo estar con su hermano en sus últimos minutos”, nos relató Andrea.

Más familiares y amigos de Villa Constitución viajaron el miércoles a la localidad pampeana para estar presente en su despedida. Sus restos fueron velados desde el mismo miércoles desde las 13.30 hasta ayer a las 11.

Los medios pampeanos y nacionales se hicieron eco de la noticia de forma inmediata y golpeó fuertemente en nuestra ciudad, que mostró su dolor a través de las redes sociales a forma de homenaje e intenso afecto.

Una sociedad suele abrirse sin tapujos a las demostraciones de dolor cuando siente que perdió un hijo, un hermano, un amigo. Con ese pesar se expresó la ciudad en estas últimas horas porque Leo se lo merecía. Porque Leo se lo ganó.

 El gran delantero

Nació el 3 de enero de 1970. Era padre de tres chicos, un adolescente de 19 años del primer matrimonio y de dos niños del segundo de 10 y 9 años.

De chico vivió en barrio 25 de Mayo iniciando su carrera futbolística en el recordado Club Cosmos. En 1989 debutó en la primera de Argentinos Juniors cuando tenía 19 años. Después de ocho partidos y tres goles en La Paternal, en 1990 fue a River en un trueque por el Checho Batista.

En el Millonario tuvo un comienzo soñado convirtiéndole los dos goles del triunfo 2-1 sobre Talleres en Córdoba y a la semana siguiente, el tanto del empate en uno de River contra Racing en el Monumental.

Fue un nueve corpulento y veloz que en 1991 regresó a su club de inferiores. Estuvo en Argentinos hasta 1993, titular con Chiche Sosa como DT. Jugó en la Liguilla pre-Libertadores y convirtió el gol de la victoria del Bicho en cancha de Boca.

Posteriormente pasó por Nueva Chicago, Deportivo Cuenca de Ecuador, Wanderers de Bolivia, regresando a Argentina para incursionar en el fútbol del interior, específicamente en Cipolletti de Río Negro.

En esos años forjó su relación con los Mac Allister, Carlos y Patricio, que en los 90 lo invitaron a La Pampa a formar parte del “Club Social y Deportivo Barrancas” que fundaron en Santa Rosa en el 2007. Fue el entrenador fundador de las categorías inferiores de la institución. En Santa Rosa, además, trabajó en la gestión deportiva provincial y privada.

Redacción El Sur

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