El presente y el futuro del empleo en Villa Constitución

La Encuesta Permanente de Hogares que hace el INDEC brindó un nuevo informe en donde expresan que la zona urbana de Villa y San Nicolás tiene una tasa de desempleo del 11,3%, superior al promedio nacional y solamente superada por la tasa de desocupación de Rosario, Mar del Plata y el Gran Buenos Aires.

Gabriel Di Paolo, abogado especializado en Economía.

Gabriel Di Paolo es un abogado especializado en Economía y experto en Relaciones Laborales. Trabajó durante 15 años en Acindar, empresa en la cual, luego de pasar por varias posiciones, se desempeñó como Gerente de Relaciones Laborales durante 7 años. En 2018 decidió darle un giro a su carrera y se instaló en el estudio jurídico donde se había iniciado antes de ingresar en Acindar. Como conocedor de la situación laboral de nuestra ciudad, nos da su mirada sobre la situación del empleo y las relaciones de trabajo en la ciudad de Villa Constitución, especialmente a raíz de la reciente publicación de los últimos datos del INDEC sobre desempleo.

 

 

¿Qué conclusiones se pueden extraer de los últimos datos de desempleo publicados por el INDEC?

En términos generales, se ve un incremento en la tasa de desempleo en todo el país. Indudablemente estos números reflejan un presente muy complejo en materia macroeconómica, en el cual converge también la caída de actividad económica y del consumo.

Pero si uno pone el foco en la región de Villa Constitución, la conclusión es más preocupanteaún que la lectura de los datos generales. La Encuesta Permanente de Hogares que hace el INDEC estudia los datos de empleo y desempleo en 31 conglomerados urbanos a lo largo del país. Uno de esos 31 conglomerados está formado por las ciudades de San Nicolás y Villa Constitución, analizadas en conjunto. La zona urbana de Villa y San Nicolás tiene una tasa de desempleo del 11,3%, que es superior al promedio nacional y solamente superada por la tasa de desocupación de Rosario, Mar del Plata y el Gran Buenos Aires. Es decir, hay un alto nivel de desempleo en la zona que tiene que ver con el nivel de actividad general y con las dificultades de la economía argentina que son conocidas por todos. Pero la ciudad de Villa Constitución tiene sus propias dificultades, que hacen que el problema sea aún más profundo en esta zona.

 

¿Cuáles son las dificultades propias de Villa Constitución?

Creo que las dificultades propias de Villa tienen que ver con el perfil productivo de la ciudad. Hace algunas décadas, varias industrias grandes se instalaron en esta ciudad y complementaron el perfil portuario que la ciudad tenía hasta entonces. En su momento, las grandes industrias generaron mucho empleo y crecimiento, tanto en forma directa como también a través de su cadena de valor, proveedores y distribuidores. Muchas familias vinieron a radicarse y a trabajar a esta zona de la mano del crecimiento de las industrias. La mano de obra industrial era intensiva y permitía la movilidad social ascendente de las personas y familias vinculadas con ese sector. Pero sería un error quedarse con la imagen de aquel pasado y pensar que esas condiciones pueden prolongarse indefinidamente. Hoy el sector industrial atraviesa un período más complicado que otros sectores. La industria ya no genera empleo como antes y esto se siente muy fuerte en una zona como ésta, tan ligada a la industria.

 

¿Por qué el sector industrial atraviesa un período más complicado que otros sectores?

En los últimos años se han acelerado notablemente los cambios en las modalidades de producción de las industrias, básicamente por dos factores bastante relacionados entre sí: la introducción de tecnología y los cambios en los sistemas de trabajo, cada vez menos rígidos. Como aspecto positivo, la tecnología permite sustituir los trabajos más riesgosos o penosos. Los sistemas de trabajo menos rígidos permiten a los empleados tomar las ventajas del trabajo en equipo, evitar tareas repetitivas, rutinarias y monótonas. Pero también es cierto que, como efecto no deseado de estos fenómenos, las industrias emplean cada vez menos gente. Sin embargo, los países más desarrollados del mundo han eliminado los puestos más riesgosos y repetitivos de la industria y no por eso tienen problemas de desempleo. Lo que ocurre en esos países desarrollados es que los puestos de trabajo que se pierden en la industria, se compensan con mayor cantidad de puestos de trabajo en el sector de servicios y en sectores más ligados al conocimiento. Estos procesos de transferencia entre el sector industrial y el sector terciario son inevitables, porque si una empresa particular no se adecúa a las más modernas modalidades de producción, si prefiriera seguir operando con modalidades tradicionales, seguramente perdería competitividad en el mercado; y la pérdida de competitividad en la industria es el peor de los mundos, hace perder clientes y pone en crisis la totalidad de sus puestos de trabajo. No hay que permitir de ningún modo que la industria villense pierda competitividad respecto de otros polos industriales que vienen creciendo con bastante potencia, inclusive cerca de esta ciudad.

 

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de afrontar esa realidad?

Siendo que estamos hablando de procesos inevitables, creo hay que pedirles mucha responsabilidad a los líderes de todos los sectores. A los líderes empresariales, para que expliquen, den contexto, y sean racionales y progresivos en sus decisiones. A los líderes sindicales, que siempre deben tener una visión más amplia y comprensiva que sus representados, para que defiendan los derechos de sus afiliados pero sin dejar de ver que los empresarios toman sus decisiones impulsados por determinados contextos globales y motivados por necesidades concretas, ajenas a ellos. Y también hay mucho para pedirles a los líderes políticos, sobre todo a los líderes locales. Cuando los líderes políticos locales se involucran proactivamente en estas problemáticas, los procesos de cambio suelen ser más fáciles y menos traumáticos, tanto para empresarios como para trabajadores. Por el contrario, cuando no lo hacen, la comunidad a la que representan es la que más sufre las consecuencias. Los focos de la intervención política en el mundo del trabajo deberían pasar por tres puntos básicos: el fomento del diálogo social tripartito entre el Estado, las empresas y los trabajadores; la educación y capacitación laboral; y el apoyo a los pequeños y medianos empresarios de sectores que pueden absorber la mano de obra que la industria va cediendo. El fomento del diálogo social tripartito, además, puede generar condiciones más propicias para que se instalen otros procesos productivos que también, junto al sector terciario, pueden recibir al personal que quede excedente por procesos de inversión en tecnologías o cambios en los sistemas de trabajo.

 

¿Cómo se puede fomentar el diálogo social?

Respondo con un par de ejemplos concretos. Hace algunos años funcionó en esta ciudad un Foro Económico y Social para el Desarrollo Sustentable que a mi juicio fue muy exitoso. Si bien el Foro no tomaba medidas ejecutivas concretas, fue un espacio de diálogo que permitió atravesar momentos sociales muy complejos. Ese fue un caso concreto en el cual el Estado municipal creó un espacio de diálogo social. Además, cuando los empresarios, trabajadores y el Estado local se unen detrás de una demanda concreta (como fueron en su momento la habilitación de Zona Franca y el impulso a la circunvalación de Villa Constitución, tratada en el Foro por iniciativa del Centro Comercial) las autoridades provinciales y nacionales suelen ser mucho más permeables a las demandas de una sociedad civil unida y que cultiva el diálogo. El diálogo es la única vía para atravesar exitosamente los desafíos del mundo laboral que se viene porque los desafíos son colosales. Otro ejemplo de intervención pública exitosa fue la mesa cuatripartita para impulsar actividades de capacitación, que tuvo una actividad muy concreta y eficaz en años más recientes. Creo que ha habido ejemplos concretos, como estos dos mencionados, de medidas impulsadas por los líderes políticos locales, que en su momento fueron satisfactorias y que habría que estructurar nuevamente y profundizar. Creo que la intervención de las autoridades locales es clave para canalizar conflictos y para que se generen puestos de trabajo en sectores que hoy están más relegados. La alta litigiosidad laboral, y el problema que eso genera en la creación de nuevos puestos de trabajo, es otro punto en el cual creo que las autoridades públicas deberían intervenir. Hay Pymes que se funden y cierran porque no pueden afrontar los costos asociados a litigios que muchas veces no tienen sustento.

 

¿Cómo ves al empresariado local ante esta coyuntura?

A veces hay que ponerse un poco en la piel de los empresarios pequeños y medianos de la ciudad. Hoy en día, con las altas tasas de interés que tenemos, podría ser mucho más rentable para ellos invertir sus ahorros en el mercado financiero, en lugar de tener el capital invertido en una actividad productiva que genera empleo. Sin embargo, la ciudad tiene empresarios que siguen dando empleo y siguen pagando los sueldos a su personal, a pesar de todas las dificultades que tienen: dificultades para financiarse, presión impositiva, conflictividad sindical, juicios laborales. Me parece que hay que aprovechar la persistencia y subsistencia de ese sector empresarial dinámico, tratar de contenerlos y de ayudarlos. Por ejemplo, ayudarlos cuando quieren emprender nuevos negocios o no condenarlos, por ejemplo, si toman la decisión de desvincular a una persona en cuya formación invirtieron tiempo y dinero. Creo que hay que entender que si un empresario avanza con una desvinculación, es posible que no tenga otro camino, no debería recibir el reproche social que a veces recibe. También considero que hay que ayudar a los empresarios en los vínculos siempre complejos con su personal, con los sindicatos, ayudarlos a que exploten los mecanismos de diálogo social, que capaciten a su gente, que formen líderes. Hay que asistirlos para que generen canales de diálogo permanente con la gente. Creo que en esa tarea es importante la intervención de los poderes públicos, de las instituciones de la sociedad civil y de la comunidad en su conjunto.

 

¿Cómo ves a los Sindicatos villenses?

La dirigencia gremial de Villa Constitución, en líneas generales y por cuestiones históricas, es más fiel a sus bases en comparación con lo que ocurre en otras regiones. Esa fidelidad entre los dirigentes y sus bases, que de por sí es naturalmente positiva, también hace más complejo el proceso de toma de decisiones por parte de las organizaciones sindicales. Creo que hay buenos dirigentes sindicales, que en muchos casos tienen una visión razonable de la realidad, pero que sin embargo a veces deben ceder ante las presiones de la gente que los vota. Lo ideal es que haya dirigentes cada vez más líderes de su gente, en el cabal sentido de la palabra. Que defiendan los intereses de sus representados, sin dejar de ver los contextos globales y sin dejar de entender que a veces los procesos y fenómenos del mundo laboral exceden de la voluntad de los funcionarios de las empresas. Y que puedan privilegiar el conjunto, el interés colectivo de sus representados, más allá de la de la defensa puntual de casos concretos.

Por su parte, creo que las empresas tienen que respetar y considerar la representación sindical pero sin relegar los espacios de diálogo directo con todos los empleados, que en un contexto como el que estamos tratando son los que en definitivas eligen a sus dirigentes y orientan las conductas de los líderes gremiales.

 

¿Cuáles son las claves, entonces, para atravesar estos tiempos complicados?

Me parece que las claves son, como dije antes, crear e intensificar canales de diálogo entre empresas, sindicatos y trabajadores, apoyar a las PYMES, y repensar el perfil productivo de la ciudad para que se generen nuevos puestos de trabajo que absorban los procesos de reestructuración que se están dando en las industrias.

 

INDEC

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió la semana pasada que el índice de desocupación alcanzó al 9,1% al término del cuarto trimestre del año. La tasa de desempleo es encabezada por Mar del Plata y el Gran Rosario con 12,8%, seguida por el Conurbano bonaerense con 11,4%, y luego por el aglomerado urbano San Nicolás – Villa Constitución, con el 11,3%.

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