Falleció “Cuqui” Marabini

A los 62 años de edad dejó de existir María Marabini, quien se convirtió en nuestra ciudad en un emblema de la donación de órganos. Padecía EPOC y desde el 2010 estaba en lista de espera en el Incucai. Transitó por varios medios de comunicación de la zona y batalló incansablemente buscando justicia por el asesinato de su padre, el senador Pierino Marabini.

El viernes, a los 67 años de edad, falleció María Fátima “Cuqui” Marabini, quien desde el 2010 se encontraba en lista de espera del Incucai para un trasplante de pulmones ya que padecía de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Su fallecimiento causó un hondo pesar en nuestra ciudad que sabía de su lucha contra esta enfermedad y de su trayectoria multifacética ligada a los medios de comunicación donde ejerció el periodismo gráfico y participó de programas radiales y televisivos.

Fue en televisión, en el programa de Visión sur, Cierre de Edición, en junio de 2011, donde Cuqui presentó públicamente su padecimiento como una manera de concientizar sobre la donación de órganos. Allí se mostró como una mujer oxigeno dependiente y relató los estragos que le causó ser una fumadora compulsiva.  “Llegué a esto por fumar, es una enfermedad que ataca a los pulmones, a mi me afectó los dos”, explicó al inicio de la charla con Ariel Gómez.

En aquel programa explicó que la espera por un donante “se vive bastante complicada, hay que transitarla para poder descifrarla, aunque tengo la firme voluntad, todavía de salir, de andar; incluso de hacer algunos mandaditos aunque no debo porque se complica mucho con este tiempo, por la humedad, los cambios de clima” señaló y contó que “según los médicos te tenés que poner en un cajita de cristal y no salir de ahí”.

 

De buen humor

Marabini fue siempre una mujer inquieta y voluntariosa, trabajo en numerosos medios de prensa de la región y sentía que estar atada a un equipo de oxígeno y depender de sus familiares para cualquier movimiento. “Es terrible la relación de dependencia que tengo con todas las cosas y no me queda otra”, aseguró pero pese a ello no perdía su buen humor “porque un ser humano cuando tiene la oportunidad de continuar, con lo bella que es la vida, con lo bello que es vivir, por supuesto que tiene que tener el mejor ánimo del mundo y ser agradecido con Dios”.

Admitió que si bien la donación de órganos era un tema que le había causado cierto interés no lo había considerado hasta que se convirtió en un paciente en lista de espera. “Hasta que uno no llega al problema en sí no toma conciencia, esa es la triste realidad que vivimos, no sé si en todo el mundo pasa lo mismo, pero al menos en Argentina es así. No tomamos conciencia hasta que no nos pasa. No debería ser así”.

 

El fatídico 2008

Recordó también que en enero del 2008 los médicos le dieron “de dos a tres meses de vida” y que, pese a seguir viviendo, de allí en más el año que le siguió a ese diagnóstico “fue el más difícil”. Finalmente, una década después y a punto de cumplir 63 años -nació un 13 de mayo de 1955-, el cuerpo de Cuqui abandonó la lucha. Su recuerdo permanecerá vigente al igual que el cariño y la admiración de todos los que la conocieron.

 

 

JUSTICIA

La otra lucha

María Marabini era hija de Pierino Marabini, senador provincial peronista asesinado en 1975. Así lo recordaba en su Facebook en 2016: “Hoy a 41 años de su muerte por terroristas y seguir siendo impune ante todas las autoridades de todos estos años en democracia… quiero que sepan que voy a seguir apelando a que DDHH reconozca el asesinato del senador Pierino Marabini un 30 de agosto de 1975… A Dios le pido mucha fe y fuerzas para seguir adelante”.

 

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