Bicampeón: Talleres se quedó con el Torneo Apertura

El Monstruo celebró su título decimotercer título tras derrotar a Unión por 1 a 0 con gol de Gustavo Figueroa en tiempo suplementario. Fue el segundo campeonato consecutivo para el conjunto de Sternari y los hinchas volvieron a vivir una fiesta inolvidable. 

El plantel campeón de Porvenir Talleres salió a la cancha con las categorías infantiles, que una semana atrás festejaron el título.

Porvenir Talleres se quedó con la gloria. Una vez más, como hace seis meses, dio una vuelta olímpica en su cancha, superando a Unión de Arroyo Seco y tras dos partidos muy cerrados. Esta vez, se definió en el alargue. Cuando faltaba solo un minuto para el final del primer suplementario, Gustavo “Chuky” Figueroa se llevó la pelota por el sector izquierdo, se perfiló para la derecha y abrió el pié de su pierna menos hábil para ponerla en el ángulo de un Riganti que parecía imbatible. Tocó la red y fue el estallido, el pase a una nueva vuelta olímpica que marcó que Porvenir Talleres sumó su decimotercera estrella y que la corona se queda en La República.

Faltaba media hora para el arranque del partido y el marco ya lucía impresionante. La cancha estaba completa, las tribunas se coparon con mucho tiempo de anterioridad al partido. La gente alentaba mientras los equipos entraban en calor. Muchos se acercaban al alambrado para buscar un lugar para ver el encuentro. La comunidad futbolera paralizada por una nueva final: Porvenir Talleres y Unión se medían en busca de un nuevo título.

El encuentro de ida había dejado la serie completamente abierta. En Arroyo Seco, en un encuentro muy cerrado con un escenario típico de una final, habían igualado sin goles. A pesar de que había sido un partido con pocas chances, las más claras las había tenido el Monstruo, pero Gastón Riganti, con tres tapadas fundamentales, impidió que el cero se mueva del marcador.

Para este encuentro se dieron pocos cambios, pero en puestos fundamentales. Unión salió a la cancha sin Farías en el equipo principal y sin Altamura, su goleador, que antes del primer encuentro ya había emigrado. En tanto, Talleres tuvo un solo cambio en el once inicial: el ingreso de Lorenzo Arballo en la delantera por el suspendido Rodrigo Álvarez.

El pitazo inicial marcó el comienzo del encuentro que definiría al campeón. Las ilusiones de todas las almas presentes se trasladaron al campo de juego, donde se veía ansiedad y nerviosismo. El partido comenzó con un ritmo frenético, que parecía generar un ida y vuelta constante, pero la presión y el temor al error hacían que el juego no reflejara la riqueza técnica que ambos equipos pregonaron en el año.

A pesar de las dificultades y del contexto, Porvenir Talleres no resignaba la idea de intentar jugar por abajo y de circular la pelota. Pero la presión alta del Panza lo obligaba a salir en largo, los laterales no subían tanto como en encuentros anteriores y las jugadas terminaban en centro desde tres cuartos o en pases en profundidad, que buscaban romper a la línea defensiva de Unión cuando esta daba el paso adelante. Pero no funcionaba, porque las chances de gol no llegaban.

Otra vez protagonista: en la final del año pasado, Figueroa pateó el penal definitivo. Ahora convirtió un golazo que le dio el título a Talleres.

Unión, en tanto, se mostró ordenado, atacó por los costados saliendo de contra y buscó presionar arriba. En ese afán, logró tener varias jugadas de pelota parada y tiros de esquina, que tenían una particularidad: de arriba, generalmente ganaba el equipo de Arroyo Seco. Sin embargo, ningún cabezazo fue limpio ni claro como para complicar a Tomasini, otro de los grandes puntos altos que tuvo el conjunto de Fernando Stagnari a lo largo del año.

La más clara de la primera mitad la tuvo “Janu” Ramírez, que se metió en el área tras una buena jugada por el sector derecho y remató al primer palo. La pelota se fue cerca, bien custodiada por el guardameta del Panza. El primer tiempo se fue sin goles, con Porvenir Talleres intentando llegar por abajo pero sin encontrar los espacios y con Unión bien parado, que en ocasiones abusaba del pelotazo pero que complicaba de arriba. Un panorama incierto se daba para la segunda mitad.

En el complemento la situación era alarmante, porque los minutos pasaban, los goles no llegaban y todos sabían que un simple error podía condenar a cualquiera a quedarse con las manos vacías. Unión salió a presionar un poco más, a intentar quedarse con el triunfo. Pero a pesar del buen manejo de Villalba, la claridad de Hernández y el despliegue de Genes, le costaba conectarse.

Otra vez, la más clara fue para el Monstruo. Gustavo Figueroa robó una pelota en Unión y cedió atrás para Rojo, que le pegó fuerte al primer palo generando otra gran reacción de Gastón Riganti, que en los dos encuentros se había mostrado como figura. Minutos más tarde, Fernando Starnari movió al banco y llamó a Ruelli, que ingresó por Janu Ramírez, de muy buena tarea, cuando faltaban veinte minutos para el final.

Cuando promediaban 30 minutos del complemento llegó la jugada que sería fundamental para definir la historia. Asplanato salió con un pelotazo largo y Arballo, incansable, fue a presionar a Papetti sobre la banda izquierda, le robó el balón y antes de meterse al área fue derribado por el carrilero. Doble amonestación para el 20, que dejó a su equipo con un jugador menos cuando faltaban 15 minutos.

A partir de ese momento, el control del Monstruo fue total y Unión sacó de la cancha a Mellano, su punta de área, para intentar, por lo menos, mantener el resultado. A pesar de que Porvenir Talleres fue constantemente en los últimos 15 minutos, no pudo desequilibrar el marcador. Y la historia, al igual que el año pasado, fue al alargue.

Rojo, una pieza fundamental del elenco campeón.

La definición

Si había olor a penales, Porvenir Talleres se encargó de dispersarlo. Desde el minuto uno empezó a generar situaciones de gol en el arco de Riganti. Los laterales, que estaban contenidos, se lanzaban mucho más. Lo tuvo Arballo, lo tuvo Ruelli. Pero malas definiciones o buenas respuestas del arquero dejaban al Monstruo sin la posibilidad de convertir.

Pero, cuando quedaba solamente un minuto para el final de la primera mitad, fue “Chuky” el que le dio la victoria a Talleres. Porque arrancó la jugada él y, tras un forcejeo entre Gastón López y el defensor se la llevó, sólo, ante Riganti. Si bien es zurdo, se perfiló para la derecha en busca de ángulo, abrió el pie y la colocó con mucha clase bien arriba. La explosión fue terrible. Talleres se sentía campeón. Otra vez. La gente se emocionaba, los jugadores se abrazaban en el alambrado. El gran desahogo. En tanto, gran parte del plantel de Unión se indignaba con el juez del encuentro reclamando falta.

Y llegó el tiempo suplementario. A pesar de que cada minuto suponía un momento menos para desatar el festejo, Talleres no lo sobró. Ni lo subestimó. Lo pudo haber liquidado con dos pelotas claras: un mano a mano de Rojo que se fue cerca y otro de Alexis Fernández, que eligió el remate antes que el pase atrás. Unión llegó con un par de pelotas paradas que tuvo a su favor, pero, a pesar que fue a buscar hasta el arquero, no hubo ninguna situación que ponga en riesgo el resultado.

Si bien parece que Unión se quedó con las manos vacías, otra vez dejó una imagen para destacar. El trabajo de Joel Callegari y su cuerpo técnico es intachable que, con un proyecto basado en juveniles y varias bajas, volvió a disputar una final luego de lograr una histórica clasificación ante ASAC.

El pitazo final le abrió las puertas al desahogo. Hubo lágrimas en los hinchas, cánticos, gritos, invasión de hinchas, se desataron incidentes entre jugadores y algún hincha del Panza con gente de Talleres, que luego se fueron diluyendo. Igual hubo que lamentar daños, como paredones rotos y algunas agresiones.

Luego, el festejo siguió. Llegó la copa, la vuelta olímpica. Los abrazos con la familia. El sueño de cada uno de los equipos, Porvenir Talleres lo vivió dos veces en seis meses. Los hinchas celebran una época que ya puede considerarse dorada, que se realizó con mucho esfuerzo. Con un proyecto de inferiores que se hicieron realidad, con jugadores de mucha jerarquía identificados con el club que tiran todos para el mismo lado, un cuerpo técnico eficiente que supo transmitir e implementar una idea clara y anteponerse a cada una de las adversidades, simpatizantes que apoyan, dirigentes que laburan todos los días por el club. Por todo esto y mucho más, Porvenir Talleres, otra vez, llegó a la cima. Tiempo de festejar, bicampeón.

La jugada clave: Figueroa abrió el pie y la puso bien arriba para decretar el título del Monstruo.

Ficha del partido- Final

Primera división
P. Talleres     1             Unión    0
Goles: Gustavo Figueroa (PT)
Terna arbitral: Matías Bianchi, Matías Romero y Alejandro Caniglia

 

EL DATO

Gracias a que el sitio oficial de la Liga Regional del Sud transmitió el partido a través de Facebook, muchos hinchas que no pudieron ir a la cancha tuvieron la posibilidad de seguir el encuentro en vivo y en directo.

ÉPOCA DORADA

Porvenir Talleres sumó tercer título en los últimos cuatro campeonatos y de esta manera obtuvo su 13ª estrella. ¿La particularidad? Los dos técnicos que consiguieron los títulos para el Monstruo se enfrentaron ayer en la final del encuentro.

 

CAMPEONATOS OFICIALES

Equipo Títulos
ASAC 15
A.Empalme 14
P.Talleres 13
Riberas 12
C. Argentino 8

 

 

 

 

 

 

 

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