Pablo Herrera encabeza el sueño ribereño en sub-20

En la previa de la primera semifinal, el entrenador manifestó sus sensaciones del gran semestre que está teniendo su equipo, que se quedó con los dos clásicos de la etapa regular, eliminó a Porvenir Talleres en los cuartos y quiere dar pelea por el título.

Pablo Herrera le dio su sello futbolístico a la sub-20 de Riberas.

Sin que haya terminado el campeonato, ya se puede apreciar que la sub-20 de Riberas logró cumplir varias expectativas en este semestre. Porque no solamente obtuvo grandes resultados, sino que además encontró un estilo de juego bien definido y pudo reflejar en la cancha todo lo trabajado. Y quizás lo más importante, clave para todo éxito: en la derrota siempre se pudo apreciar un grupo unido, con la firme intención de querer levantarse ante cada adversidad.

Pablo Herrera, el entrenador del equipo, es uno de los grandes artífices de este presente. Él lleva más de siete años trabajando en Riberas. Primero como entrenador de arqueros y luego como principal en las categorías menores. Tuvo un exitoso paso por Newell’s Old Boys en la categoría EFA, donde se quedó con el título al casi ganar todos los partidos con la categoría 2006. Y en esta temporada volvió a la Academia para emprender una gran aventura con el equipo sub-20, que sueña con volver a estar en la definición.

La claridad en sus conceptos refleja el convencimiento en su trabajo y en su grupo, que afrontó cada partido como una verdadera final. Los resultados están a la vista: Riberas encontró un estilo de juego, ganó los clásicos en la etapa regular con fútbol de alto vuelo, eliminó a Porvenir Talleres en una dura serie de cuartos de final y se ubicó entre los cuatro mejores equipos del torneo.

Cada proyecto comienza con una idea base, que luego forja un estilo. A su manera, Herrera pudo llevar adelante fórmula de juego conocida y matizarla de acuerdo a sus creencias, las circunstancias del partido y a las características de sus jugadores. “Cuando trabajé en la cuarta de Riberas estaba Tata Martino en Newell’s, me gustaba mucho el estilo de tenencia de pelota y de ser frontales a la hora de atacar. Me basé siempre en ese juego. Hoy tengo seis o siete jugadores que yo tuve en cuarta y en reserva en años anteriores en Riberas. Cuando llegué, ellos ya sabían cómo me gustaba jugar a mí y cuál era el estilo de juego que quería, por lo que me ayudaron muchísimo a que los otros se adapten y sea más fácil para todos”, comentó.

Las ganas de dirigir se vieron potenciadas por la calidad de algunos jugadores con los que se iba a contar. “En las finales del año pasado los fui a ver y ya me encontré con Nicolás Vera, Gianfranco  Berti y ‘Chichi’ Aguilar más otros chicos que yo tuve en cuarta y en reserva. Hablé con todos ellos para ver quién iba a seguir este año porque estaba la posibilidad de agarrar la sub-20. Ahí ya sabía que iba a tener una muy buena base”, explicó el entrenador.

“Cuando apenas arrancamos, los chicos estaban con muchas ganas de afrontar todo lo que era el campeonato. Muchos vinieron a probarse pero dejamos más o menos un plantel de 25 jugadores para poder tener variantes. Todos entendieron rápido a lo que yo quería jugar, lo que era el estilo de juego que a mí me gustaba de presión alta y a la hora de tener la pelota, moverla y encontrar los espacios”, agregó.

El arranque ya marcaba un buen punto de partida con un empate sin goles en condición de visitante frente Unión en Arroyo Seco, uno de los grandes candidatos a quedarse con el título. “Fue un partido que podríamos haber ganado. Fuimos muy superiores. Con el correr de los partidos, los chicos fueron agarrando más confianza con la pelota, con el compañero, adquirieron más conocimientos y mejoraron día a día. Pudo haber esos bajones anímicos o esas situaciones cuando le das soga al rival, que te pueden lastimar y después te cuesta levantarte, pero estuvimos siempre pensando en positivo y tratando de mejorar partido tras partido”, contó Pablo.

Después de cada partido, sea con victoria o derrota, no falta la tradicional reunión en mitad de cancha.

El éxito en los clásicos

“Tengo muchos clásicos a favor y pocos en contra”, contó Herrera. Justamente, la última vez que Riberas se había quedado con la victoria en reserva frente a Porvenir Talleres fue en el 2014, cuando él estuvo sentado en el banco.

No se trata de un detalle menor. El Monstruo fue el rival a vencer en la categoría en los últimos años, disputando todas las últimas finales y festejando títulos. Este año, Riberas le ganó los dos encuentros en la etapa regular y el primero en el reducido. Luego, igualaron en la cancha del la República, y la Academia celebró la clasificación a las semifinales.

 

Por el sueño de la final

Mañana por la tarde, todo el pueblo ribereño estará pendiente de la sub-20, que será local en el partido de ida de las semifinales ante Talleres de Arroyo Seco. Sobre el rival, Herrera explicó: “Talleres es un equipo duro que corre mucho, tiene un buen enganche y punta rápido. Va a ser un partido trabado. Los dos tenemos canchas chicas, pero nosotros estamos trabajando para que dentro de los primeros veinte minutos consigamos la diferencia. Lo que queremos es que se resuelva de local y ya tener planteado el partido de visitante”.

Para finalizar, le envió un mensaje a todo su equipo: “Ellos tienen que mentalizarse. Corre más por la cabeza de ellos que por otra cosa. Tenemos un plantel de 22 jugadores donde todos tienen condiciones muy buenas. Como equipo todos general algo bueno, trabajan de una excelente manera, están muy bien físicamente y tienen todas las herramientas que le damos para que pueden llegar al triunfo. Ahora queda en ellos buscar atacarlos y salir decididos en cada partido de las semifinales que quedan. En ellos está la decisión y la mentalidad para que esto se lleve a cabo”.

 

Agradecimientos

Luego de la nota, Pablo se mostró muy agradecido con el grupo de jugadores del plantel, con Sergio Berti, con su papá que fue su gran escuela y por el apoyo de todas las familias de los chicos por todo el tiempo dedicado en este proyecto.


LA FRASE

“Con el correr de los partidos, los chicos fueron agarrando más confianza con la pelota, con el compañero, adquirieron más conocimientos y mejoraron día a día”

 

 

 

 

Comentarios:

Lo más leído

1 Violenta agresión en una estación de servicios 2 Heroico rescate de dos mujeres atrapadas en un incendio   3 Adhesión al feriado administrativo del 15 de noviembre 4 Detuvieron a un vendedor de marihuana en barrio Galotto 5 Atropelló a dos motociclistas y huyó pero dejó su patente