Asaltaron a un remisero armados con un revólver y un cuchillo

En la madrugada del martes dos sujetos abordaron un remis en la central de la agencia ubicada frente al Hospital. Al llegar al destino lo amenazaron apuntándole con un arma de fuego y colocándole un cuchillo en la garganta. La víctima se resistió pero igual le sustrajeron sus pertenencias.

Lucas Ponce admite que los robos “son un riesgo del trabajo”.

Un remisero fue asaltado por dos sujetos armados que le robaron la recaudación, un celular, el handy y las llaves del automóvil. El hecho delictivo tuvo lugar en la madrugada del martes en Dorrego y 9 de Julio, sitio donde finalizó el viaje de los supuestos pasajeros. “Cuando trabajás de noche siempre hay riesgos”, admitió a Diario EL SUR Lucas Ponce, chofer de la remisera 473100, situada en Bolívar al 1600. “Tomé el pasaje porque estaban en la central hablando con el operador, si era en la calle no los subía “, agregó señalando que la fisonomía de los dos individuos era al menos sospechosa. En ese momento eran aproximadamente las 2 del martes.

Los pasajeros subieron al Polo que conduce Ponce y le indicaron que se dirigiera a Dorrego y 9 de Julio, ambos se sentaron del lado derecho, el más joven de los dos -aparentemente menor de edad- en el asiento del acompañante y el mayor detrás. “Pero al llegar a Dorrego y 14 de Febrero el que iba atrás se corrió y se puso atrás mio, ahí supe que me iban a robar”, recordó el remisero. Así fue, unos metros antes de llegar a destino, “el que estaba al lado mio apagó el auto, sacó un revólver y me dijo: -Estás robado. Y el de atrás me puso un cuchillo en la garganta”.

En esa circunstancias los malvivientes comenzaron el despojo, le quitaron 800 pesos en efectivo, un celular LG, el handy Yedro y las llaves del auto. “El de atrás me quería cortar si o si porque estaban muy drogados”, contó. Lejos de amilanarse utilizó el estado de los malvivientes a su favor y logró zafarse de la amenaza del cuchillo a la vez que forcejeó con el menor consiguiendo que soltara el arma de fuego, la cual cayó entre los dos asientos delanteros. “Entonces hice fuerza, abrí la puerta y salí del auto, ellos también bajaron pero encontré una pila de ladrillos y empecé a tirarles ladrillazos”, señaló.

 

Huida

Al ver que su víctima no retrocedía y, todo lo contrario, los atacaba “salieron corriendo y entraron por la subida que va al barrio 9 de Julio”, puntualizó Ponce. Con los delincuentes en fuga “fui hasta una casa vecina, pedí ayuda y salió una señora. Le pedí que avisara a la agencia que me habían robado y que llamara a la Policía porque el auto estaba todo abierto y tenía miedo que lo destrozaran para sacarle el estéreo y otras cosas. Después de unos 15 minutos llegó el móvil policial”.

Añadió que reaccionó ante los delincuentes cuando le sacaron las llaves, “si se llevan el dinero no pasa nada, total al otro día se sigue trabajando, pero ahora tengo que esperar que me hagan las llaves nuevas”. Para Ponce fue su primera experiencia de este tipo y asegura que seguirá trabajando de noche. “Son riesgos del trabajo”, se conforma, aunque sabe que por la noche se multiplican y las calles están cada vez más peligrosas.

 

 

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