Ortega se puso la de Riberas y deleitó en una noche histórica

En lo que fue la inauguración de la nueva iluminación del estadio y la presentación oficial del plantel 2017, Ariel "Burrito" Ortega estuvo presente en el verde césped de Riberas, donde jugó casi todo el partido, convirtió goles y emocionó a un público que llenó todos los espacios disponibles.

El día que Ariel Ortega se puso la camiseta de Riberas del Paraná. Un hecho que marcará a fuego al fútbol local, con hinchas que tuvieron el placer de verlo por primera vez en su vida, con jugadores que tendrán la posibilidad de contar que tuvieron la oportunidad de compartir con él una cancha, de recibir un pase, sacarse una foto o disputar una pelota. El césped de Riberas quedará marcado a fuego en su historia luego de la visita de un jugador de nivel mundial.

Luego de la fuerte tormenta del viernes a la madrugada, el evento fue postergado para el domingo. Ortega arribó al club después de las seis de la tarde, dio una conferencia de prensa, se sacó fotos, firmó autógrafos y emprendió el recorrido hasta el vestuario donde se encontró con sus compañeros y se vistió de ribereño para emprender el recorrido hacia un estadio, que con el correr de los minutos se fue completando hasta no dejar ni un espacio libre, ya que aproximadamente 1200 personas colmaron el estadio.

Los equipos de la primera y la sub-20 salieron a un estadio lleno de periodistas y reporteros que no se quisieron perder ni un segundo de la noche. La gente empezó a aclamar por el Burrito, los aplausos bajaron de cada una de las tribunas. Todo estaba listo para el gran evento.

Luego del protocolo, la entrega de plaquetas y los discursos de bienvenida de las autoridades -ver aparte-, y los fuegos artificiales que iluminaron la hermosa noche ribereña, llegó la hora del fútbol, con Ortega jugando el primer tiempo para el equipo de primera división ante la sub-20.

La magia intacta

En el primer pase ya se pudo apreciar la clase. Mientras los equipos mostraban el estilo de fútbol que veremos este año en Riberas, con la impronta de pelota al piso y juego asociado, y con la presentación de muchos jugadores que llegaron para vestir la casaca de la Academia.

El “Burrito” se paró de diez clásico y en la primera pelota ya se notó la calidad de un futbolista de antaño, manejando los hilos del equipo y haciendo jugar a todos. Si bien el despliegue físico no es el mismo, la visión de juego, la precisión en las ejecuciones, los pases al hueco y el manejo de los tres dedos le sacaron una sonrisa a más de un hincha de River.

La pelota pasaba por Ortega y la primera división jugaba, distribuía para los costados, abría la cancha y buscaba permanentemente dejar mano a mano a sus compañeros frente al arquero.

Los goles se empezaron a suceder en el primer tiempo. El primero lo marcó Héctor Álvarez, mientras que el segundo gol fue para ponerlo en un cuadro. Ariel tomó la pelota en el borde del área, observó al guardameta adelantado y llenando la retina de viejos recuerdos y el pie de pelota, la picó por encima del arquero con una presición inigualable. Golazo, con el sello jujeño, de esos que no se olvidan.

El partido continuó, el 10 siguió haciendo de las suyas y el resultado no pasó de una simple anécdota. El primer tiempo fue 5 a 0 para el equipo principal, con goles de Héctor Álvarez, Ortega, Juan Martín Ulloa, y Jonatan Álvarez por duplicado.

Un complemento de viejas paredes

Luego del pitazo que marcó el final de la primera mitad, Ariel fue directamente al banco de suplentes. Firmó autógrafos y se sacó fotos muy amablemente con la gente que lo esperaba y que lo ama incondicionalmente.

Para el complemento pasó a jugar en el equipo de reserva, junto a un viejo amigo y estrella de primera división como Sergio Berti, uno de los grandes generadores de que este evento haya sido posible.

Hubo cambios y rotaciones en los equipos para que todos los integrantes del plantel ribereño tengan la posibilidad de entrar a la cancha y disfrutar de compartir una noche con la eminencia riverplatense y del fútbol argentino en general.

El show continuó. Se vio un nuevo gol de penal, otro con un remate desde afuera del área, un tiro libre que el arquero sacó del ángulo, más pases al hueco, paredes, caños y gambetas. Ortega divirtió a todos y, minutos antes de que finalizara el partido, se retiró de la cancha ovacionado y aplaudido por un estadio completo.

El resultado final del partido fue 6 a 3, ya que en el complemento marcaron Facundo Pereyra para la primera división y para la sub-20 lo hicieron el “Burrito” por duplicado y Agustín Diz, que selló el resultado final.

Fue una verdadera fiesta. Inolvidable, de esas que dejan una huella imborrable en todos los protagonistas . Villa se movió al ritmo del Burrito, que jugó, gambeteó, tocó y marcó el ritmo de juego en una noche que quedará para la historia: Ortega jugando con la “10” rojiblanca, la de Riberas del Paraná.

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