Genuina satisfacción en estas “Fiestas”  

Por Elizabeth Santángelo   Para muchos, la Navidad y el comienzo de un año pueden significar algo profundo. No obstante,  las Fiestas tradicionales  pueden estar envueltas en excesos y desbordes en las comidas, en las bebidas, así  como en la preparación social y personal. Detrás de los villancicos, las reuniones y las fiestas acecha una […]

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Por Elizabeth Santángelo

 

Para muchos, la Navidad y el comienzo de un año pueden significar algo profundo.

No obstante,  las Fiestas tradicionales  pueden estar envueltas en excesos y desbordes en las comidas, en las bebidas, así  como en la preparación social y personal.

Detrás de los villancicos, las reuniones y las fiestas acecha una época dada a los excesos.

Para otros significa estar alejados del bullicio, sentirse solos y deprimidos, y otro sector, al tener que trabajar en estas fechas, probablemente estén molestos o angustiados porque se encontrarán alejados de sus familiares y amigos.

Aun trabajando o apartados de los seres queridos, he comprobado que podemos sentirnos en la compañía de buenos pensamientos. Pensamientos que impartan generosidad y amor donde sea que nos encontremos.

En una de sus obras literarias, Mary Baker Eddy habla con un sentimiento profundo acerca del significado verdadero del amor: “Como cualidad humana, el glorioso significado del afecto es más que palabras; es la tierna y desinteresada acción hecha en secreto, la silenciosa e incesante oración; el corazón rebosante, que se olvida de sí mismo”.

 

Una Navidad que rescate valores espirituales.

Cuando se descubre la genuina felicidad, se aprecia estar basada en un gozo interno, incapaz de malograr ningún momento.

Científicos descubren el “secreto” de la felicidad tras décadas de investigaciones:

“La felicidad no está ni en un perfume ni en un coche de gran cilindrada. Según investigadores de la Universidad de Harvard, la fórmula de la felicidad pertenece a las personas que han recibido educación, mantienen vínculos familiares y sociales fuertes, y llevan una vida sana, sin tabaco ni excesos con el alcohol”.

Preparémonos para estas conmemoraciones, con la mejor gala: la espiritualidad del pensamiento.

Un estado mental balanceado y equilibrado no sufrirá ninguna pérdida ni  desborde, porque contribuirá con tu salud y bienestar permanentes.

Es posible transformar estos días en una palpable y genuina conmemoración. Estás invitado a esta fiesta.

 

Elizabeth  escribe artículos relacionados con el impacto de la espiritualidad en la salud y en los distintos aspectos de la vida cotidiana.

Integra el Comité de la Ciencia Cristiana, en Argentina. 

Contacto: Argentina@compub.org

 

 

 

 

 

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